Madre Martir

La pregunta que más se me ha hecho desde que anuncié que voy a ser madre es “¿Tienes miedo?”. Es difícil responderla, pues no, no tengo miedo…o al menos no un miedo que sea fácil de explicar. No le tengo miedo a la responsabilidad, pues ya me he demostrado que la tengo, y mi pareja la comparte. No le tengo miedo a la labor de parto, comprendo que es un proceso anatómico natural, no una enfermedad que se debe corregir o tratar.
A lo que le tengo un terror descontrolado es a convertirme en una “Mommy Martyr”.
“Mommy Martyrdom” es un término comúnmente utilizado en las redes sociales para describir a todas ésas mujeres que hacen un show de su maternidad, bombardeando a todos con interminables anécdotas y fotografías de sus hijos, pero dejándote bien claro lo mucho que sufren y se sacrifican por lograr dichas historias y escenas. Si se encuentran con otras madres, lucharán como romanos por demostrar quien sufre más, quién “la tiene peor”. Antes de la llegada de Facebook, algunas de mis amigas se decidieron por ser madres jóvenes y se enfrascaban en terribles encuentros de martirio maternal. Esto nos dejaba a las no-mamás como espectadores de éstas escenitas reminiscentes de las peleas en el patio de la primaria: –“¿¡Ah, siiii!? ¡¡Pues Raulito llora cada hora, a la hora TODAS las noches!!” -“Ah, que mal… pero como Danielita fue prematura, yo le tomo la temperatura cada 45 minutos, la amamanto exactamente cada 56 minutos, y le limpio la nariz cada 34.”
Tal vez no soy una persona muy tolerante o comprensiva, pero jamás le vi el punto a éstas discusiones. ¿Quieren probar que son mujeres duras, fuertes, inquebrantables? Únanse a la armada, o algo.

Erróneamente creía que entrarle al Mommy Martyrdom venía con la llegada del bebé, pero no: ya me ví arrastrada a mis primeras discusiones sobre parto, atención médica, y decisiones personales. Ésta es la etapa 1:
-“¿Va a estar ahí tu pareja?…ah, que bien, pero fíjate que yo pude hacerlo todo sola, en un terrible parto complicado de más de 29 horas… si de verdad eres fuerte no necesitas a un hombre…. blah blah”.
-“¿¡Cómo que no quieren saber el sexo!? ¿¡Tan desinteresados están por su bebé?! Nosotros ya teníamos la recámara, los juguetes y el guardarropa desde los 5 meses… todo carísimo y de marca… blah blah”.

Mujer con la que he tenido tiempo de corresponder o chatear, mujer que me ha cuestionado sobre el cuidado maternal en Kiwilandia, y que me ha atacado por no adherirme a los ideales de la “madre mexicana”.

– “En cuclillas o de pie lo hacen nomás las indias”.
-“¡Que exageraciones! Si una es chilanga no pide nada, ¡se acuesta y se aguanta!”
-“Son cosas de hippies. Ninguna mujer quiere sentir nada, doparse debería ser obligatorio.”
-“Ésas ideas modernas van en contra de diós y de la naturaleza, una mujer debe seguir las órdenes del médico, no sus propios impulsos descarriados.”.

Después de mucho contemplarlo, como respuesta abierta a todas la críticas, les informo:
Considerando que México tiene una de las tazas de muerte materno-infantil más altas de Latinoamérica (superior a países como Brasil y Venezuela), que en un nivel global las prácticas gineceo-obstétricas en México se consideran atrasadas, y que la UNESCO enlista a Kiwilandia como el sexto mejor país del mundo para ser madre, seguiré las instrucciones y usos locales. Si eso me hace una debilucha, preocupona, o una hippie come-flores, pues que así sea. No tengo intención de competir con nadie. Fin del comunicado.

El siguiente paso para ser toda una Mommy Martyr es negarse totalmente como persona. Dejar de existir. Quien lo haga mejor ganará el trofeo de mejor madre… supongo.

Etapa 2. En éste punto perdí varias amistades a lo largo de los años. Traté de comprender a mis amigas que hablaban incesantemente de sus bebés, pero era imposibles hablar de cualquier otra cosa, aunque las concerniera a ellas. Hasta las preguntas más simples se convertían en una negación personal: -“Yo ya no leo nada, ni escucho música, ahora todo es lo que quiera mi Regina”. -“No, no sé que pasó en Japón, por mi Sebastián sólo veo Discovery Kids”. -“La verdad ya no pienso en mi relación con Max, ahora lo único que importa es Dani”. -“Dejamos de ir al cine desde que me embaracé, no le fuera a molestar el ruido”.

Muchos de los mensajes que recibí como felicitación por mi embarazo fueron verdaderas amenazas: “Prepárate para no volver a usar ropa linda o joyería, amiga”. “Bienvenida al mundo de comer chatarra y dormir mal”.
“Nunca más volverás cuidarte, ahora tu vida será para tu baby”. Esto en un tono de absoluto orgullo.

Mientras yo no creo que uno tenga que abandonar a sus hijos con extraños y seguir con su vida, ¿que tan buena madre puede ser una mujer que se abandona a sí misma al lado del camino por su bebé? No creo que una persona descuidada, inconforme y estresada pueda ser una muy buena guía para nadie. Hacerte tiempo para correr, bañarte o salir a tomar un café no nos hace arpías egoístas, nos hace humanas.

Creo firmemente que esto se traduce en el último nivel del Mommy Martyrdom: el amar y vivir con tu hijo, si no es como una portada de revista, es un martirio.

Etapa 3. Si sus niños lloran, responden, no quieren ser siempre perfectos, esto de inmediato las convierte en las peores madres del mundo. La descripción debajo de una foto que leí recientemente: “Aquí está mi gordo haciendo su primer pastel, aunque le salió chueco, lo amo”.

¿Perdón? ¿”Aunque le salió chueco lo amo”? ¿Alguien de verdad espera que un niño de 3 años haga un pastel perfecto, y lo dejaría de querer si no? Conozco al menos a 4 mujeres que se repiten a sí mismas la frase “soy una mala madre” tan seguido, que creo que en realidad las reconforta. Se disculpan porque un bebé no come con modales, o porque su niña se quedó dormida en el asiento del auto. Se flagelan sin parar si hicieron un gasto en ellas mismas, sea una falda, un corte de cabello o un cepillo de dientes. Tratan de justificar el hecho de que hay una foto en la que sus angelitos tienen pintura en las manos y cara, como si esto fuero algo fatal. Comparan hasta el más mínimo detalle del desarrollo y se culpan como criminales si no “alcanzan” al hijo de alguien más. “-El niño de mi prima ya se sabe todos los colores. Soy un fracaso”. -“La niña de Laura ya camina y es 7 días más chica”. -“Le fallé a mi nene, no me dio tiempo de hacerle un postre, pero la vecina hoy sí hizo un flan para sus chiquitos.” Pierden el sueño porque le dijeron “no” al chavito, porque le pidieron que levantara sus juguetes, o lo mandaron a dormir.

No parecen comprender que la mejor madre que puede tener cualquier niño, es la que ya está ahí para él.

Si termino así, entonces se habrá hecho realidad mi peor miedo.

Perfect

De los malos, los peores.

Pues no es desconocido que me encanta encontrar y coleccionar nombres raros, feos o interesantes.

Lo que igual y si es sorpresa para varios es que voy a ser mamá. Obviamente, al saber esto mucha gente, entre ex colegas, amigos, familiares, etc, me han ofrecido una gran variedad de nombres. Aquí una lista categorizada:

Los de cajón:

Estos abundan y me los han sugerido hasta el cansancio. Valentina, Regina, Camila, Ximena. Mateo, Sebastián, Mariano, Abel.

Siento decirles que éstos serán los José, María, Guadalupe y demás de su generación.

Los corrientísimos queriendo ser finos:

Para niña: Yahari o Yaharia. Ankaranda, Yeraldyn, Yasuri, Dayanna, Melody, Rubhí, Krysthal, Galaxy.

Para niño: Jarinon, Brandon, Othoniel, Janiuel, Natavery, Endi Jabari… y el mejor: Guarryor.

Los “es que somos súper-originales”:

Para niña: Tealana (no se hagan, esa es una marca). Lavanda (¿con aroma mejorado?) Yeidckol (sé que alguien del PRD se llama así, pero no manchen, suena a desinfectante).

Para niño: Trébol (en serio…). Isitolo (éste me lo sugirieron porque es hawaiano y donde yo vivo es cómo Hawaii, ¿no?) Rommeo. River. Enué. Hansel.

Los “le metemos letras al azar”:

Para niña: Padmehla, Myriama, Jadzehmin, Mehlany.

Para niño: Endgard, Jordnás, Diedhgo, Alheck.

(Todos estos simplemente suenan a que tienen un impedimento del habla).

Gracias por las sugerencias, pero no, gracias.

Tataujes y Tolerancia.

Yo crecí en una de las culturas más hipócritas, cerradas, conservadoras y mochas con respecto a las modificaciones corporales. En México el estigma del tatuaje es inmenso. Desde que tengo memoria, considerar siquiera juntarte e interactuar con alguien que tuviera un tatuaje era un horror para mis padres. La sociedad en general de inmediato te etiquetaba y rechazaba como un vago, un criminal, una persona corriente, ignorante, sucia. Aunque siempre les vi un enorme atractivo, se me condicionó a creer que considerar hacerte un tatuaje era una vergüenza, algo casi comparable a un crimen. Siempre que me hago un tatuaje siento un poco de la angustia que seguro sentían mis padres: “nadie te va a dar trabajo”, “te vas a acabar juntando con puro pandillero”.

Creo que está de sobra decir que Nueva Zelanda tiene una tradición histórica muy profunda con relación al tatuaje. Desde los inicios de su población indígena, portar un tatuaje se convirtió en un símbolo de logros, respeto, y trascendencia. Se le conoce como Ta Moko, y debe ser único e irrepetible.

Su origen proviene de la primera patria maorí, la Polinesia oriental, siendo los instrumentos y métodos empleados similares a los utilizados en otras partes de Polinesia. Antes de la llegada de los europeos (antes de finales del siglo XVIII), muchos, si no la mayoría de las personas de alto rango, eran marcados con el moko. En el caso de que se fueran de la isla sin ellos, eran vistos como personas de baja condición social. Además de indicar el estado y rango, otra de las razones por la que era tatuado un Ta moko, era para parecer una persona más atractiva al sexo opuesto. De este modo, los hombres solían tatuar su cara, nalgas (raperape en maorí) y los muslos (puhoro en maorí). Las mujeres, por lo general, solían marcar sus labios (kauae) y barbillas. El resto de zonas donde solían verse estos dibujos era en las frentes de las mujeres, las nalgas, los muslos, el cuello y la espalda. En cuanto a los hombres, lo habitual sería en la espalda, el vientre y las pantorrillas.

 

Hakopa Te Ata o Tu

Hakopa Te Ata o Tu
Óleo sobre tela
Auckland Art Gallery Toi o Tāmaki
Presente de H E Partridge, 1915

Wi Tako Ngatata

Wi Tako Ngatata
Óleo sobre tela
Auckland Art Gallery Toi o Tāmaki
Presente de H E Partridge, 1915

Actualmente, se ve gente tatuada en todos los niveles laborales, y muchos de los neocelandeses más respetados portan orgullosos un Ta Moko:

All Blacks

Piri Weepu y Ma’ Nonu. All Blacks, campeones mundiales de Rugby.

 

Ahora, como ya muchos saben, me he convertido en una empleada del gobierno de este país. (Les suplico no me pregunten mi puesto y ramo, bajo mi contrato no puedo divulgar muchos detalles en un medio público).

Tras pasar todas la pruebas para acceder a este puesto, me presenté nerviosa en la oficina para mi primer día de entrenamiento.

La mujer que me recibió en la oficina buscó mi nombre en la lista y me sonrió sorprendida.

-“¡Qué suerte tienes! Te va a entrenar William. Es una de las personas con más experiencia aquí. Lleva 18 años con nosotros y tiene el 3er puesto más alto dentro de la dependencia. Ha recibido 2 reconocimientos directamente del Primer Ministro, y sabe más que todos nosotros juntos. Los novatos de la oficina en Manukau le dicen ‘La Bibla’. Vas a aprender mucho.”

Con ésta descripción me puse muy nerviosa. En mi mente me hice la imagen del burócrata de oro. Este tipo seguro iba estar de traje y corbata, sentado detrás de un escritorio, talvez de gafas, seguro con pelo relamido.

Se abrió la puerta y me encontré con lo más opuesto: un hombre de cabello largo, barba, y al menos 4 o 5 perforaciones faciales, pero sobretodo, una actitud inmejorable. De verdad este tipo se las sabe todas. Aprendí tanto en 4 días, que sentí que se me cocinaba el cerebro.

Los viernes son día de “informal” en la oficina. Totalmente libre. William llegó de shorts de vestir y camisa polo, y ¡sorpresa! el hombre es un Ta Moko andante. Diseños maoríes sólidos hasta las muñecas y tobillos. No pude evitar quedarme mirando, y se me salió un “esto es increíble…”. Obviamente, a este hombre nadie lo había prejuzgado. Lo único que vale son sus capacidades y esfuerzos. Se nota de inmediato que son hechos a mano, con hueso de albatros, no la máquina moderna, de modo que forma una cicatriz que le da relieve al diseño.  A la hora del té ya de plano le tuve que preguntar:

-“Estoy fascinada con los diseños de sus Ta Moko. ¿Duele mucho?

-“Si, bastante. Pero mi comunidad es muy conservadora y aún se hacen así. Me los he ganado todos. Soy el primer miembro de mi comunidad que consigue un puesto en el gobierno. Los de los brazos simbolizan la temporada que tuve un grupo musical. Cuentan toda mi vida”.

-“De donde yo vengo, nadie jamás conseguiría un puesto así con tantos tatuajes. Muchos lugares todavía hacen exámenes médicos para verificar que alguien no tenga ni un corazoncito en la nalga antes de contratarle”.

-“Vaya, que triste. Supongo que algunas culturas están totalmente en contra de la modificación del cuerpo…”

-“Sí, así es en México.”

-“El nivel de desempleo debe ser desorbitante, ¿no? ¿Qué hacen con toda la gente que se pinta el cabello? ¿También le prohíben trabajar a la gente que se ha sometido a una cirugía plástica? Esa es una modificación igual de permanente y hasta más extrema”.

Y ahí se acabó la conversación, pues me quedé sin palabras. Simplemente, cuanta razón.

 

Norcorea Celestial

Esta entrada es una respuesta rápida a todos lo que desde el post sobre el matrimonio homosexual no me han dejado de acosar con que “necesitas a dios”, “arrepiéntete de tus pecados” etc. (de verdad, ya párenle)

Entiendan de una buena vez: No creo en un dios, porque no existe evidencia alguna de que exista (no por que los odio, ni nada de eso).

Dejen de cuestionarme y tratar de vender un paquete que no me interesa.

Pienso en la vida con dios como en una Norcorea Celestial: es una dictadura maquillada de paraíso. La farsa de tener que amar a alguien a quien antes que nada, debes de temer. La libertad de decidir bajo presión de tortura eterna. El tener que complacer a una deidad anticuada y contradictoria, que me juzga por lo que digo, pienso, sueño, como, visto, hago y dejo de hacer; y que al final, me desea un final terrible. Como en Corea del Norte, tienes la opción de adorar al Gran Líder, o recibir un balazo en la cabeza…libre albedrío de “mentiritas”. También como en Corea del Norte, la “moral” es algo manipulable y subjetivo. El Gran Líder que dice amar a su gente y desearle igualdad a cada uno de ellos, les deja morir de hambre por los cientos de miles cada año, porque no lo adoran lo suficiente. Dios entrega 10 mandamientos, de los cuales 3 implican temerle o amarle (¿porque te ama?), 4 indican la moralidad más básica (que los chinos habían documentado 3 mil años antes),  uno que compara a la mujer con propiedades como el ganado, y uno que te amenaza por el solo hecho de pensar. En el siguiente capítulo del libro, ese mismo dios que ordenó “no matarás”, ordena una masacre genocida, la violación y asesinato de niños y mujeres, y la captura de esclavos…en su nombre.

Primero preferiría mudarme a Norcorea, honestamente. Al menos ahí tienes la opción de morir y que se acabe la tortura psicológica (o física si te atreviste a desafiar al Gran Lider..o a dios). Con dios por el contrario, después de la muerte ambas opciones son una tortura eterna.

NO, GRACIAS.

Matrimonio Homosexual (Preguntas Pendejas 2)

Aquí tienen la segunda parte de Preguntas Pendejas. Hace unos días escribí unas notas de opinión en sitios de noticias sobre la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo en Nueva Zelanda. En lo personal fue una experiencia conmovedora y agradable. Seguí muy de cerca los debates legislativos, y me di cuenta de que el mundo estaba presenciando una lección de civilidad y raciocinio enorme. Les doy un poco de información:

El voto para esta ley fue “de conciencia”. Esto significa que cada miembro del parlamento debería de votar basado solamente en lo que le dictara su conciencia y moral, y no las ideas y lineamientos de su partido.

De inmediato resaltaron los miembros que, aún siendo religiosos, si hacían un examen de conciencia racional, terminaban por apoyar la ley.

En la segunda lectura resaltó la opinión de Chris Auchinvole.

Citaré sólo una parte (pero pueden escuchar o leer todo el discurso acá).

“Al ver y asegurarnos que esta ley solo trate de problemas seculares, lo voy a decir de nuevo: trate solamente de problemas seculares, abre el dilema a los grupos religiosos establecidos que busquen diferenciar a sus iglesias o al matrimonio sagrado de la nueva definición [de matrimonio] si la iniciativa de ley pasa. No es asunto del Estado tener una visión sobre esto. Es para que las iglesias lo resuelvan a su propia manera y tiempo.”

“Analicé los valores catequistas cuando aprendí catecismo en Glasgow: “¿Quién te hizo?” “Dios me hizo”. “¿Por qué te hizo Dios?” “Dios me hizo para conocerlo y amarlo”. La tercera pregunta: “¿A qué imagen te hizo Dios?” La respuesta: “Dios me hizo a su imagen y semejanza”.

Cada niño de 7 años contestó lo mismo creyendo que era cierto. No tuvieron que agregar: “… siempre y cuando me conforme a ser heterosexual y a no amar a nadie de mismo género”. Mi conciencia está muy clara en este asunto”.

Después vino la tercera lectura, y habló el hombre más conservador de Nueva Zelanda. Uno de los representantes más prominentes de la derecha, John Banks.

“La libertad le da a cada individuo el derecho a decir sobre su propia felicidad en todos los aspectos de su vida. […] Mis amigos gay saben que mi voto no es necesario para que esta ley se apruebe; pero me dicen que mi apoyo les es importante. Recibí un mensaje de texto de un amigo que escuchó que esta propuesta contaba con mi apoyo. Decía: -‘¡Gracias Banksy! Esta ley no tendrá impacto alguno en tu matrimonio, pero será todo para mí en mi relación de pareja’. Creo que esto resume el debate muy bien. […] Al considerar esta propuesta, tuve que preguntarme a mi mismo: ‘¿Tendrán los neocelandeses más libertad como resultado de esta ley? Si.’ -‘¿Será preservada la libertad religiosa? Si.’ -‘¿Serán retiradas las libertades de alguien más al pasar esta ley? No.’ -‘¿El dios en el que yo creo pensará menos de mi si apoyo esta ley? No.’ Por eso ofrezco mi apoyo a la propuesta”.

Me quedé anonadada. Me parecía imposible que alguien en una posición de poder pudiera dejar de lado su orgullo, sus ideas personales y su religión, y legislar de manera racional.

En la tercera lectura habló Maurice Williamson, y este discurso le ganó fama mundial:

Ahora, yo sé que este no es el primer país en pasar este tipo de legalización, y que llega algo tarde si se le compara con Holanda o Canadá. Pero estoy convencida de que este país ha sido el más abierto a la discusión. Aquí no hubo gritos, ni empujones en el parlamento, ni amenazas ni violentas marchas en las calles. Aquí al pasarse la ley el público y el parlamento por igual (aún los que no aprobaron la ley) se pusieron de pie y juntos cantaron una balada tradicional de amor:

Nada ha cambiado, no ha llegado la “Armada Gay” a obligarnos a todos a ser homosexuales. La economía no se colapsó, y el país no entró en guerra civil.

Pero, sin sorpresa, las personas que más radicalmente opuestas  a la medida que me he encontrado por las calles ( y en las redes) …¡Son latinos!

Aquí van mis respuestas a más Preguntas Pendejas:

“¿Qué no sabes que diós dijo /en la Biblia…?”

R: El mundo occidental no cuenta con un solo país que sea una teocracia. Si quieren vivir bajo leyes religiosas, pueden mudarse a Irán, Arabia Saudita, Sudán, Yemen, Nigeria o Afganistán. Entiendo que allá eso les funciona de maravilla.

“¡¿Que sigue?! ¡¿Ahora la gente ya puede casarse con un perro?!

R: ¿Siquiera piensan en lo que dicen? Si creen que un perro tiene estatus legal, derechos y obligaciones al cumplir la mayoría de edad, consentimiento sobre su propia vida, y poder para firmar un contrato… les recomiendo que suelten sus drogas.

“¡Esa gente no puede tener hijos! ¡El matrimonio existe para reproducirse! Un niño necesita de un padre y una madre.

R: Así es. Por eso no se le permite a las parejas mayores o infértiles casarse, y si una mujer resulta ser madre soltera se le mete a la cárcel, ¿verdad? Casarse para no tener hijos también es seriamente penado por la ley.

“¿No crees que el matrimonio debe conservarse como ha sido desde los tiempos de Cristo?

R: ¡NO! En tiempos de Cristo el matrimonio era una forma de esclavitud en el que las mujeres eran una propiedad, y un hombre podía tener cuantas esposas le comprara su dinero.

¿Sabías que si permitimos que esa gente se case van a desatar una guerra para destruirnos?

R: Tu argumento suena un poco gastado… creo que alguien ya lo usó antes… ¡ah, si!  El Ku Klux Klan.

“El matrimonio entre una mujer y un hombre es una tradición muy antigua”.

R: También lo es la venta de niñas pequeñas para casarse, la lapidación como castigo a una mujer desobediente, y la esclavitud. Desde tiempos inmemorables. Y no te veo conservando ninguna de ellas.

“A esa gente la violaron de niños y por eso son así.”

R: Esa es una generalización muy desinformada. Bajo esta lógica, quitémosle sus derechos básicos a todas las personas que alguna vez han sufrido algún un tipo de abuso. No dejemos que una mujer violada pueda casarse. Rechacemos a los niños golpeados o abandonados en las escuelas, no merecen una educación.

“¿No entiendes que le hace mal a los niños ver esas cosas en la calle?

R: Los niños ven muchísimas cosas peores que una pareja gay en la televisión, pero aún así la mayoría de los padres los dejan sentados frente a ella durante horas. Si le preocupa las cosas traumáticas que puedan ver los niños en la calle, como choques, peleas, atropellamientos, robos, borrachos, indigentes, y violencia en general, le recomiendo que no salga a la calle, nunca.

¿¡Que vida tendrá un niño con dos mamás o dos papás!?

R: Definitivamente una mejor que si no tiene a nadie.  (Esto me resulta muy ojete viniendo de gente que creció en Latinoamérica, viendo miles de niños sin hogar dormir bajo puentes, inalhando gasolina, mendigando en las plazas). Píenselo un momento.

“Los hijos de padres homosexuales crecerán y descubrirán que resienten a sus padres”.

R: ¡Claro! Por que eso, nunca jamás le ha pasado a los hijos de parejas heterosexuales…¿verdad?

¡El gobierno no puede decirme que hacer con mi matrimonio!

R:¿Pero si puede decirle a otros que hacer (o no) con los suyos?

marr

Espero más de sus preguntas.

Preguntas pendejas (parte 1)

Creo que está de sobra explicar que me encuentro activa en varias redes sociales. Son utilísimas cuando vives lejos de tu familia y amigos. Puedo saber que están bien y compartirles experiencias, fotografías, etc.

Igualmente, he escrito un par de piezas de opinión para sitos de información y noticias, cultura general y política. Soy miembro activo de varios foros de temas muy diversos. Me gusta que la gente en general me contacte, ya sea para iniciar un debate, compartir una opinión, o intercambiar información. Por desgracia, a últimas fechas muchísima gente me ha contactado con preguntas relacionadas a la migración y los viajes, esperando prácticamente que les resuelva la vida. Nota: No me molesta ayudarle a quienes quieren venir, pero NO me se todos los precios de todas la aerolíneas, no trabajo para Inmigración, ni manejo bienes raíces. Yo no le doy empleo a todo el que se baja de un avión.

Más molesto aún me parece esa costumbre latina de asumir. Asumir que sabes, que los demás son una copia tuya. Esa proyección de ideales, metas y frustraciones a todos los demás. (Léase la entrada anterior para referencia). Es tan limitado creer que todos viven y piensan como nosotros. Y peor aún, que alguien tiene una verdad suprema.

Así que usaré esta entrada para responder a una selección inicial de esas preguntas con algo de acidez y sarcasmo, pues me parece lo más indicado (contrario a responder directamente con algún ataque u ofensa).

-“¿Está lejos Nueva Zelanda?”

R: ¿Lejos de donde?

-“¿Tu me puedes meter al país?

R: Gracias por responder a mi anuncio de trata de personas. Por el momento estamos ocupados.

-“¿Es difícil trabajar de ilegal allá?”

R: No sólo es difícil: es ilegal.

-“¿Porqué mejor no tu fuiste a Estados Unidos, si es el mejor país del mundo?”

R: Porque no es el mejor PARA MI.

-“¿No sientes que traicionas a tus raíces por comer pay y hamburgesas y pescado con papas?”

R: No. Afortunadamente mi identidad no se define por ponerle “chilito” a mi comida”.

-“¿Es barata la ropa de marcas allá? ¿Te interesaría hacer negocio mandándome?

R: ¿A que te refieres con “de marcas”? Me suena fraudulenta la oferta.  Creo que en el envío perderíamos cualquier ganancia.

-“¿No te preocupa vivir en un país donde ahora hasta los maricones se pueden casar?”

R: No, pues no pienso casarme con ninguno.

-“Si se casan los homosexuales la sociedad se destruye, ¿que vas a hacer?

R: Informarme un poco más para no creer esas tonterías.

-“¡¿Que le vas a decir a tus hijos cuando vean en la calle  a dos hombres besándose!?”

R: No tengo hijos. Si los llego a tener les diré que lo que hacen 2 adultos libres y consientes no es asunto de nadie.

-“¿No te sientes mal por tener más de 26 y no tener ningún hijo?

R: No sabía que la reproducción era obligatoria. Gracias, lloraré.

– Los güeros son gente bien racista. ¿Como le haces?

R: No asumo que el contenido de melanina de las personas refleja su calidad moral.

-“Me das un chingo de envidia, pinche morra”.

R: No debería. Mejor ocúpese de corregir lo que le frustra.

¡Sigan enviando sus preguntas!

 

 

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Los Nombres… y sus reglas.

“¿Qué hay en un nombre?” decía Shakespeare.

Creo que todos saben bien de mi aversión a los nombres malos, ridículos o simplemente de mal gusto. El nombre lo vamos a llevar  toda la vida y será nuestra primerísima carta de presentación; y de verdad que cada vez hay más padres que parecen desahogar alguna frustración con sus hijos.

Sólo basándome en mi experiencia laboral, les puedo decir que un nombre raro de inmediato te etiqueta, y le crea prejuicios a la persona que podría terminar dándote el empleo de tu vida.

Creo que los peores nombres que he escuchado en mi vida, fueron las pobres trillizas de una “nueva rica” que quería sonar a señora de Las Lomas y según ella escogió los nombres más “refinados”: Gustava, Rodriga, y Gonzala.

Aquí mi lista personal de 20 reglas para nombrar al bebé:

1.- No le cambies la gramática.

Se ve fatal, y parece que simplemente la pobre “Yezika”, “Uendi”, o el inocente de “Yonadtan” vienen de una familia de analfabetas, y no que son “súper originales”.

 2.- No te inventes palabras.

Traducir un término extranjero y hasta utilizar el nombre de una ciudad puede parecer válido, pero ponerle a tu hijo “Janiuel” o “Caltlila” suena a que estabas en drogas.

3.- De preferencia, que tenga algún significado.

No importa si era el nombre de tu mejor amiga de la primaria, el personaje de tu libro favorito, o tu héroe deportivo*; mientras para ti tenga una carga emocional. Así cuando le expliques el porqué de su nombre a tu hijo, crearás un vínculo más profundo que sólo: “pues, nomás, porque se oía bonito”. Lo mismo va para el segundo nombre. ¿Si no significa nada, para que molestarse? * ver # 16.

4.- Asegúrate de conocer el significado.

Hay muchas palabras que se nos hacen bonitas, pero con indagar un poco, el significado es terrible. Por ejemplo Kimsaah en Maya significa “asesino”.

En la primaria tuve una compañera Sayonara que fué la burla todo el curso.

5.- Que no te importe la popularidad.

Si quieres honrar a la abuela Frida, ¿qué importa que también esté de moda?

6.- Si quieres seguir un tema, hazlo discreto.

Los hijos no son coleccionables. No te claves con que todos deben llevar 2 nombres de 3 sílabas que rimen, sean frutos o flores y empiecen con “E”… mejor guíate por la inicial o el significado y no pongas nombre nomás por que hagan juego.

Ridículo las hermanas Rubí, Zafiro, y Ámbar, ó Nube Estrella y Amanecer, por ejemplo.

7.- Ojo con las iniciales.

A veces se nos olvidan, pero no está padre que tu hijo acabe con iniciales como P.E.D.O.

8.- Si no te gusta el apodo, ni consideres el nombre.

No hay nada más cagante que los papás que se quejan de que a Isabel le dicen “Chabela”, “Mari” a María, o “Pepe” a José y andan siempre tras todo el mundo con “no le digas así al niñoooo”… ¿pues qué esperabas?

9.- Que nadie te presione o te cambie la idea.

Es la razón #1 para el arrepentimiento y el resentimiento. ¿Cómo crees que se va a sentir la pobre criatura cada vez que le digas a alguien: “se llama Pamela. A mí me choca, pero ya ves… la abuela….” ?

10.-Dales individualidad.

Nefastos los hermanos que son Eric y Erika, Pablo y Paola o Alejandro y Alejandra.

 11.- Que la última letra no sea la primera del apellido.

Es difícil saber por teléfono si es Anya Ayala, Ani Ayala, o Anna Yala.

12.- Por fonética, quieres que nombres y apellidos no tengan el mismo número de sílabas.

Mejor un 3-2-1, que un 2-2-2.

 13.- A menos que vivas en otra ciudad o país, no le copies los nombres a amigos y familiares.

Pobre chavito, nada como crecer con primos y amigos que son todos Sebastián.

 14.- Jamás nombres a un hijo por una estrella de música o personaje de telenovela.

Si el nombre es sólo reconocible por una película, novela o cantante (nada de malo con “Natalia por Natalie Portman”, pero en serio ¡¿”Marimar”?!), le estás cerrando muchas puertas, pues das a entender que es lo que esperas de él; y en 5-7 años todas las Thalías y Shakiras serán la burla de sus compañeros de prepa. Ya ni hablar de los pobres niños que les ponen Terminator o Robocop.

 15.- Trata que el nombre indique el sexo, por aquello de los documentos oficiales.

¿Cómo reclamaría su pasaporte perdido Nube Azul?

 16.- No a los nombres extranjeros.

No hay nada peor que Dylan Pérez o Sharon Kimberly Juárez. Les quitaste credibilidad para toda su vida. Suena a un wanna-be.

Así que si de verdad tú pareja y tú no son irlandés(a)-japonés(a), olvídate de Sean Yuki.

17.- Diversidad y amplio espectro.

No le pongas a tu hijo un nombre que lo encasille, no sabes que será de su vida como adulto. Por más que quieras que sea futbolista, no le pongas Diego Armando…o Margarita de Cristal… pues suena a teibolera.

18.- Si se lo tuviste que explicar y deletrear a alguien, olvídalo.

Estás condenando a tu hijo a toda una vida de repetir mil veces que se escribe Lagyokonnda o D’Artagnan.

 19.- Haz consenso sólo con tu pareja y lleguen a un acuerdo sólo entre ustedes.

Las tías, primas, hermanas y abuelas jamás van a estar contentas, o para lograrlo tendrás que acabar como mi maestro de Historia: Ángel Roberto Oscar Hipólito Gabriel.

20.- Piensa en que tu bebé va terminar siendo un adulto.

Igual y los nombres tiernos e infantiles le van bien mientras lo ves dormir en su cuna, pero serán un absoluto ridículo cuando se titule la Dra. Lilly Teddy o el Arq. Danny Pauly.