Madre martirizada.

No tengo duda que la entrada anterior ha sido mi más popular. He recibido tan grande respuesta, que por primera vez, mis lectores me han contribuido con historias y opiniones para publicar en el blog, lo que les agradezco muchísimo. Recibí toda clase de comentarios, una gran mayoría de acuerdo con lo expresado en el texto: al parecer todos conocemos a una Mommy Martyr que compite orgullosa por demostrar que sufre, se sacrifica, y ha perdido toda identidad y control de sí misma. Y todos las encontramos cagantes.

Me llegaron historias que rayan en lo ridículas, de madres que le abren un Facebook a su recién nacido, y lo mantienen como si el mismo niño lo hiciera y tuviera vida social, inundando a sus seguidores con información molesta e inútil, como cuantas horas logró dormir, o que tanto vomitó. Ya de plano la inmadurez y el sinsentido más triste.

También saltaron algunas Mommy Martyrs, a defenderse, y a acusarme de que si, en su momento, vuelvo a trabajar, o encuentro el tiempo para ir a la playa, el cine o a correr al parque, seré una nefasta madre. Si logro perder los kilitos extras, volver a vestir bien, o cuidarme un poco el cabello, sólo serán pruebas de mi profundo egoísmo y desamor.

Pero también se unieron muchas mujeres que me cuestionaron la siguiente paradoja: ¿Qué pasa cuando una no quiere ser mártir, pero es lo que la gente que te rodea lo espera y exige de ti? ¿Que pasa con el constante chantaje y la crítica?

Éste es obviamente un punto que olvidé y que es igual de importante. Conozco a montones de gente (si, hombres en su mayoría) que juzgan sin parar lo que debe de ser el “amor de madre”.

En mi experiencia hasta ahora, el chantaje ha sido unisex. Cada que alguien me pregunta cómo encuentro el embarazo, acabo ofendiendo o levantando alguna ceja. Verán ustedes: yo estoy construida con dimensiones de casa INFONAVIT, y por lo tanto, ya no cabemos. No me avergüenzo de admitir que tengo sueños delirantes en los que me doy tremendos pasones de morfina y me arranco un brazo o una pierna para compensar mis achaques. Cada que digo que estoy hasta la madre de esto y que ojala me pudiera sacar a la criatura ahora mismo, son los hombres los primeros en brincar y decir: “¿pero entonces no lo planeaste, no es lo que tú querías?” o “…estás mal, ésta es una etapa que debes agradecer y disfrutar”. Lamento decirles, señores, que hasta que ustedes se embaracen, su opinión me vale tostada.

Desde México, más que nada chantajes, mucha culpa, sobre todo de mujeres. -“¿Te duele la espalda, no puedes dormir? ¿Distensión de cadera que ya te mandó al hospital…harta de las manos hinchadas? -¡Claro! ¡Por bruta! ¡Por floja!”  -“Si no te aguantas es que no quieres a tu bebé”.  -“No estás gorda por vanidosa, estás matando de hambre a la pobre criatura, te va a salir enfermo”.
El nivel de ignorancia es dar pena. De verdad mucha gente espera que una madre deje de pensar, ser, y sentir.

Aquí la historia que me compartieron, como excelente muestra.

Anna Laura:

Mi suegra es de esas mujeres controladoras y dramáticas. Desde que me conoció predijo que yo sería una madre de esas como brujas, y entonces me puso “la desnaturalizada”. Obvio mi ex-esposo se acabó creyendo esto, y cuando me embaracé de gemelos, los dos siempre me estaban dando órdenes más bien como amenazas. Según ellos yo siempre estaba haciendo algo mal y Dios me iba a quitar a mis niños. En mi parto todo me salió tan mal como se pudo, se me vinieron muchas complicaciones y mi suegra me acusaba de que  yo no quería “arreglarme las cosas” para que mis bebés nacieran rápido, según por flojera y porque no me importaba hacerlos sufrir. Nadie me preguntó ni una vez como estaba yo o qué sentía. Al final me hicieron una cesárea horrenda que salió muy mal y yo creí que me iba a morir en la mesa. Creo que esto me dejó un trauma, porque tuve pesadillas por varios meses y tardé mucho en curarme. Pero nadie en mi familia me quería escuchar, todo era sólo mis niños, como si yo me hubiera muerto, o convertido en fantasma. Me decían que ya estaba bien, y que era puro drama para no cuidar a los niños, que no quería hacer sacrificios. La única vez que quise hablar con mi esposo me dijo “ya bájale, ya no importa, lo que si importa es que mi hijos están sanos”. Me sentí como una cucaracha. Me di cuenta de que era como esa gente desconsiderada que si se entera de un accidente sólo pregunta por el coche, no por los de adentro, y pues al año nos separamos. Nunca entendió que yo amo a mis hijos, pero también quiero ser feliz y seguir viviendo mi vida, y que parir no me quitó mi sentimientos o que darle todo mi amor a mis niños no me deja sin alma.

Es una realidad tristísima, y creo que hay que ser de verdad fuerte para no caer y acabar igual.

De nuevo, gracias a todos por leerme y opinar.

De los malos, los peores.

Pues no es desconocido que me encanta encontrar y coleccionar nombres raros, feos o interesantes.

Lo que igual y si es sorpresa para varios es que voy a ser mamá. Obviamente, al saber esto mucha gente, entre ex colegas, amigos, familiares, etc, me han ofrecido una gran variedad de nombres. Aquí una lista categorizada:

Los de cajón:

Estos abundan y me los han sugerido hasta el cansancio. Valentina, Regina, Camila, Ximena. Mateo, Sebastián, Mariano, Abel.

Siento decirles que éstos serán los José, María, Guadalupe y demás de su generación.

Los corrientísimos queriendo ser finos:

Para niña: Yahari o Yaharia. Ankaranda, Yeraldyn, Yasuri, Dayanna, Melody, Rubhí, Krysthal, Galaxy.

Para niño: Jarinon, Brandon, Othoniel, Janiuel, Natavery, Endi Jabari… y el mejor: Guarryor.

Los “es que somos súper-originales”:

Para niña: Tealana (no se hagan, esa es una marca). Lavanda (¿con aroma mejorado?) Yeidckol (sé que alguien del PRD se llama así, pero no manchen, suena a desinfectante).

Para niño: Trébol (en serio…). Isitolo (éste me lo sugirieron porque es hawaiano y donde yo vivo es cómo Hawaii, ¿no?) Rommeo. River. Enué. Hansel.

Los “le metemos letras al azar”:

Para niña: Padmehla, Myriama, Jadzehmin, Mehlany.

Para niño: Endgard, Jordnás, Diedhgo, Alheck.

(Todos estos simplemente suenan a que tienen un impedimento del habla).

Gracias por las sugerencias, pero no, gracias.

Norcorea Celestial

Esta entrada es una respuesta rápida a todos lo que desde el post sobre el matrimonio homosexual no me han dejado de acosar con que “necesitas a dios”, “arrepiéntete de tus pecados” etc. (de verdad, ya párenle)

Entiendan de una buena vez: No creo en un dios, porque no existe evidencia alguna de que exista (no por que los odio, ni nada de eso).

Dejen de cuestionarme y tratar de vender un paquete que no me interesa.

Pienso en la vida con dios como en una Norcorea Celestial: es una dictadura maquillada de paraíso. La farsa de tener que amar a alguien a quien antes que nada, debes de temer. La libertad de decidir bajo presión de tortura eterna. El tener que complacer a una deidad anticuada y contradictoria, que me juzga por lo que digo, pienso, sueño, como, visto, hago y dejo de hacer; y que al final, me desea un final terrible. Como en Corea del Norte, tienes la opción de adorar al Gran Líder, o recibir un balazo en la cabeza…libre albedrío de “mentiritas”. También como en Corea del Norte, la “moral” es algo manipulable y subjetivo. El Gran Líder que dice amar a su gente y desearle igualdad a cada uno de ellos, les deja morir de hambre por los cientos de miles cada año, porque no lo adoran lo suficiente. Dios entrega 10 mandamientos, de los cuales 3 implican temerle o amarle (¿porque te ama?), 4 indican la moralidad más básica (que los chinos habían documentado 3 mil años antes),  uno que compara a la mujer con propiedades como el ganado, y uno que te amenaza por el solo hecho de pensar. En el siguiente capítulo del libro, ese mismo dios que ordenó “no matarás”, ordena una masacre genocida, la violación y asesinato de niños y mujeres, y la captura de esclavos…en su nombre.

Primero preferiría mudarme a Norcorea, honestamente. Al menos ahí tienes la opción de morir y que se acabe la tortura psicológica (o física si te atreviste a desafiar al Gran Lider..o a dios). Con dios por el contrario, después de la muerte ambas opciones son una tortura eterna.

NO, GRACIAS.

Matrimonio Homosexual (Preguntas Pendejas 2)

Aquí tienen la segunda parte de Preguntas Pendejas. Hace unos días escribí unas notas de opinión en sitios de noticias sobre la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo en Nueva Zelanda. En lo personal fue una experiencia conmovedora y agradable. Seguí muy de cerca los debates legislativos, y me di cuenta de que el mundo estaba presenciando una lección de civilidad y raciocinio enorme. Les doy un poco de información:

El voto para esta ley fue “de conciencia”. Esto significa que cada miembro del parlamento debería de votar basado solamente en lo que le dictara su conciencia y moral, y no las ideas y lineamientos de su partido.

De inmediato resaltaron los miembros que, aún siendo religiosos, si hacían un examen de conciencia racional, terminaban por apoyar la ley.

En la segunda lectura resaltó la opinión de Chris Auchinvole.

Citaré sólo una parte (pero pueden escuchar o leer todo el discurso acá).

“Al ver y asegurarnos que esta ley solo trate de problemas seculares, lo voy a decir de nuevo: trate solamente de problemas seculares, abre el dilema a los grupos religiosos establecidos que busquen diferenciar a sus iglesias o al matrimonio sagrado de la nueva definición [de matrimonio] si la iniciativa de ley pasa. No es asunto del Estado tener una visión sobre esto. Es para que las iglesias lo resuelvan a su propia manera y tiempo.”

“Analicé los valores catequistas cuando aprendí catecismo en Glasgow: “¿Quién te hizo?” “Dios me hizo”. “¿Por qué te hizo Dios?” “Dios me hizo para conocerlo y amarlo”. La tercera pregunta: “¿A qué imagen te hizo Dios?” La respuesta: “Dios me hizo a su imagen y semejanza”.

Cada niño de 7 años contestó lo mismo creyendo que era cierto. No tuvieron que agregar: “… siempre y cuando me conforme a ser heterosexual y a no amar a nadie de mismo género”. Mi conciencia está muy clara en este asunto”.

Después vino la tercera lectura, y habló el hombre más conservador de Nueva Zelanda. Uno de los representantes más prominentes de la derecha, John Banks.

“La libertad le da a cada individuo el derecho a decir sobre su propia felicidad en todos los aspectos de su vida. […] Mis amigos gay saben que mi voto no es necesario para que esta ley se apruebe; pero me dicen que mi apoyo les es importante. Recibí un mensaje de texto de un amigo que escuchó que esta propuesta contaba con mi apoyo. Decía: -‘¡Gracias Banksy! Esta ley no tendrá impacto alguno en tu matrimonio, pero será todo para mí en mi relación de pareja’. Creo que esto resume el debate muy bien. […] Al considerar esta propuesta, tuve que preguntarme a mi mismo: ‘¿Tendrán los neocelandeses más libertad como resultado de esta ley? Si.’ -‘¿Será preservada la libertad religiosa? Si.’ -‘¿Serán retiradas las libertades de alguien más al pasar esta ley? No.’ -‘¿El dios en el que yo creo pensará menos de mi si apoyo esta ley? No.’ Por eso ofrezco mi apoyo a la propuesta”.

Me quedé anonadada. Me parecía imposible que alguien en una posición de poder pudiera dejar de lado su orgullo, sus ideas personales y su religión, y legislar de manera racional.

En la tercera lectura habló Maurice Williamson, y este discurso le ganó fama mundial:

Ahora, yo sé que este no es el primer país en pasar este tipo de legalización, y que llega algo tarde si se le compara con Holanda o Canadá. Pero estoy convencida de que este país ha sido el más abierto a la discusión. Aquí no hubo gritos, ni empujones en el parlamento, ni amenazas ni violentas marchas en las calles. Aquí al pasarse la ley el público y el parlamento por igual (aún los que no aprobaron la ley) se pusieron de pie y juntos cantaron una balada tradicional de amor:

Nada ha cambiado, no ha llegado la “Armada Gay” a obligarnos a todos a ser homosexuales. La economía no se colapsó, y el país no entró en guerra civil.

Pero, sin sorpresa, las personas que más radicalmente opuestas  a la medida que me he encontrado por las calles ( y en las redes) …¡Son latinos!

Aquí van mis respuestas a más Preguntas Pendejas:

“¿Qué no sabes que diós dijo /en la Biblia…?”

R: El mundo occidental no cuenta con un solo país que sea una teocracia. Si quieren vivir bajo leyes religiosas, pueden mudarse a Irán, Arabia Saudita, Sudán, Yemen, Nigeria o Afganistán. Entiendo que allá eso les funciona de maravilla.

“¡¿Que sigue?! ¡¿Ahora la gente ya puede casarse con un perro?!

R: ¿Siquiera piensan en lo que dicen? Si creen que un perro tiene estatus legal, derechos y obligaciones al cumplir la mayoría de edad, consentimiento sobre su propia vida, y poder para firmar un contrato… les recomiendo que suelten sus drogas.

“¡Esa gente no puede tener hijos! ¡El matrimonio existe para reproducirse! Un niño necesita de un padre y una madre.

R: Así es. Por eso no se le permite a las parejas mayores o infértiles casarse, y si una mujer resulta ser madre soltera se le mete a la cárcel, ¿verdad? Casarse para no tener hijos también es seriamente penado por la ley.

“¿No crees que el matrimonio debe conservarse como ha sido desde los tiempos de Cristo?

R: ¡NO! En tiempos de Cristo el matrimonio era una forma de esclavitud en el que las mujeres eran una propiedad, y un hombre podía tener cuantas esposas le comprara su dinero.

¿Sabías que si permitimos que esa gente se case van a desatar una guerra para destruirnos?

R: Tu argumento suena un poco gastado… creo que alguien ya lo usó antes… ¡ah, si!  El Ku Klux Klan.

“El matrimonio entre una mujer y un hombre es una tradición muy antigua”.

R: También lo es la venta de niñas pequeñas para casarse, la lapidación como castigo a una mujer desobediente, y la esclavitud. Desde tiempos inmemorables. Y no te veo conservando ninguna de ellas.

“A esa gente la violaron de niños y por eso son así.”

R: Esa es una generalización muy desinformada. Bajo esta lógica, quitémosle sus derechos básicos a todas las personas que alguna vez han sufrido algún un tipo de abuso. No dejemos que una mujer violada pueda casarse. Rechacemos a los niños golpeados o abandonados en las escuelas, no merecen una educación.

“¿No entiendes que le hace mal a los niños ver esas cosas en la calle?

R: Los niños ven muchísimas cosas peores que una pareja gay en la televisión, pero aún así la mayoría de los padres los dejan sentados frente a ella durante horas. Si le preocupa las cosas traumáticas que puedan ver los niños en la calle, como choques, peleas, atropellamientos, robos, borrachos, indigentes, y violencia en general, le recomiendo que no salga a la calle, nunca.

¿¡Que vida tendrá un niño con dos mamás o dos papás!?

R: Definitivamente una mejor que si no tiene a nadie.  (Esto me resulta muy ojete viniendo de gente que creció en Latinoamérica, viendo miles de niños sin hogar dormir bajo puentes, inalhando gasolina, mendigando en las plazas). Píenselo un momento.

“Los hijos de padres homosexuales crecerán y descubrirán que resienten a sus padres”.

R: ¡Claro! Por que eso, nunca jamás le ha pasado a los hijos de parejas heterosexuales…¿verdad?

¡El gobierno no puede decirme que hacer con mi matrimonio!

R:¿Pero si puede decirle a otros que hacer (o no) con los suyos?

marr

Espero más de sus preguntas.

Preguntas pendejas (parte 1)

Creo que está de sobra explicar que me encuentro activa en varias redes sociales. Son utilísimas cuando vives lejos de tu familia y amigos. Puedo saber que están bien y compartirles experiencias, fotografías, etc.

Igualmente, he escrito un par de piezas de opinión para sitos de información y noticias, cultura general y política. Soy miembro activo de varios foros de temas muy diversos. Me gusta que la gente en general me contacte, ya sea para iniciar un debate, compartir una opinión, o intercambiar información. Por desgracia, a últimas fechas muchísima gente me ha contactado con preguntas relacionadas a la migración y los viajes, esperando prácticamente que les resuelva la vida. Nota: No me molesta ayudarle a quienes quieren venir, pero NO me se todos los precios de todas la aerolíneas, no trabajo para Inmigración, ni manejo bienes raíces. Yo no le doy empleo a todo el que se baja de un avión.

Más molesto aún me parece esa costumbre latina de asumir. Asumir que sabes, que los demás son una copia tuya. Esa proyección de ideales, metas y frustraciones a todos los demás. (Léase la entrada anterior para referencia). Es tan limitado creer que todos viven y piensan como nosotros. Y peor aún, que alguien tiene una verdad suprema.

Así que usaré esta entrada para responder a una selección inicial de esas preguntas con algo de acidez y sarcasmo, pues me parece lo más indicado (contrario a responder directamente con algún ataque u ofensa).

-“¿Está lejos Nueva Zelanda?”

R: ¿Lejos de donde?

-“¿Tu me puedes meter al país?

R: Gracias por responder a mi anuncio de trata de personas. Por el momento estamos ocupados.

-“¿Es difícil trabajar de ilegal allá?”

R: No sólo es difícil: es ilegal.

-“¿Porqué mejor no tu fuiste a Estados Unidos, si es el mejor país del mundo?”

R: Porque no es el mejor PARA MI.

-“¿No sientes que traicionas a tus raíces por comer pay y hamburgesas y pescado con papas?”

R: No. Afortunadamente mi identidad no se define por ponerle “chilito” a mi comida”.

-“¿Es barata la ropa de marcas allá? ¿Te interesaría hacer negocio mandándome?

R: ¿A que te refieres con “de marcas”? Me suena fraudulenta la oferta.  Creo que en el envío perderíamos cualquier ganancia.

-“¿No te preocupa vivir en un país donde ahora hasta los maricones se pueden casar?”

R: No, pues no pienso casarme con ninguno.

-“Si se casan los homosexuales la sociedad se destruye, ¿que vas a hacer?

R: Informarme un poco más para no creer esas tonterías.

-“¡¿Que le vas a decir a tus hijos cuando vean en la calle  a dos hombres besándose!?”

R: No tengo hijos. Si los llego a tener les diré que lo que hacen 2 adultos libres y consientes no es asunto de nadie.

-“¿No te sientes mal por tener más de 26 y no tener ningún hijo?

R: No sabía que la reproducción era obligatoria. Gracias, lloraré.

– Los güeros son gente bien racista. ¿Como le haces?

R: No asumo que el contenido de melanina de las personas refleja su calidad moral.

-“Me das un chingo de envidia, pinche morra”.

R: No debería. Mejor ocúpese de corregir lo que le frustra.

¡Sigan enviando sus preguntas!

 

 

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El síndrome del cangrejo mexicano

Esta entrada tiene mucho que ver con mi próxima….

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¿Cuál es su primer pensamiento cuando se enteran de que a alguien le está yendo bien? ¿Que de probablemente no tener nada, ahora goza de una buena posición, lujos y dinero? Pocas personas conozco que se alegran de corazón. La mayoría se cuestiona cómo alguien pudo llegar a tener eso que ellos no tienen.

El síndrome del cangrejo mexicano no es un mito, es un espantosa realidad de nuestra sociedad.

Definido de la siguiente manera: El síndrome del cangrejo mexicano es una teoría de la psicología social en la que alguien al no lograr sus objetivos, o subir de puesto, culpa a la sociedad de sus fracasos personales, creyendo que todos conspiran contra el.
El concepto fue desarrollado por Sigmund Freud, quien se inspiró en una ida a la pescadería, donde encontró un señor vendiendo cangrejos vivos en una cubeta. Había 3 cubetas, con cangrejos americanos, cangrejos japoneses y cangrejos…

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Esta entrada la usaré como escape para relatar una experiencia que tuve hace algunos días y me dejó muy confundida. Fue como un alucine de peyote.

Fui invitada a cenar con un grupo de nuevos amigos, y terminamos en un lugar Thai muy famoso; es pequeño, escondido, y silencioso, con sólo 6 mesas, al final de un callejón. Todo normal, me vi sentada entre una chica kiwi que tiene personajes japoneses tatuados por todos los brazos, y una chica australiana que es enfermera pediátrica. La noche iba muy bien, relajada. Nos trajeron los platos y el sonido de plática bajó un poco, el lugar estaba muy callado. De pronto la chica australiana junto a mi se puso tensa, se le veía incómoda y comenzó a frotarse las manos. Buscó con la mirada a su novio, que estaba sentado al lado opuesto de la mesa, pero el conversaba con alguien más y no la veía.

– “Creo que es ya es hora de irnos, cariño”.

Esto me resultó muy confuso, pues me parecía que todos la estábamos pasando bien ( y apenas nos habían servido los platos). Pero la reacción de la chica me hizo sospechar, pues se veía bastante alterada. Por un momento creí que se había encontrado algo horrible en su comida.

-“¡Vámonos ya Rich!”

Su pareja parecía no inmutarse, y sin voltear siquiera, sólo dijo: “no vamos a ningún lado”.

La pobre muchacha se veía al borde del llanto. Le pregunté cual era el problema.

-“No me gusta la música”.

Sólo hasta ese momento me di cuenta  de que había empezado a sonar música en el lugar. El volumen era tan bajo que no la había percibido, así que afiné el oído.

-“¡Ah! ¿El jazz no es lo tuyo…?

-“No, no me gusta la música… de ningún tipo.

La chica kiwi al lado mío volteó y se le quedó mirando como si hubiera dicho una blasfemia.

-“Eso…eso es imposible… a todos nos gusta algo de música, es humano”.

Yo sólo pude asentir en acuerdo, pues tenía la boca llena de curry. Mi cerebro no estaba procesando muy bien el hecho de que hubiera junto a mi alguien que no soporta la música.  La chica kiwi no tuvo problema en acribillarla a preguntas:

-“¿Es el volumen, o sólo un instrumento?… casi ni se escucha… ¿cómo haces para ir a lugares con ruido?

-“No, el ruido no me molesta. Vivo cerca del aeropuerto y voy seguido a los partidos de Rich a apoyarlo. Es sólo la música, la odio. Me altera.

La pobre se veía más que alterada, estaba al borde del llanto. Me pareció de pronto que era una persona en un talk show, o un reality, de esas que tienen una fobia ridícula e irracional a algo tan inocuo como la nieve, los cachorritos, o el algodón. De esas mujeres que tienen un ataque de pánico cuando les piden que toquen una pluma, o miren la foto de un pollito. Puse más atención y me di cuenta que el jazz de fondo estaba en verdad delicioso, muy apropiado para el lugar y momento. Seguía sin comprender nada.

La chica kiwi le dio un largo trago a su cocktail y medio en risas le dijo:

-¿Eso te pasó desde que escuchaste a Justin Bieber? (yo también me reí un poco).

-No, así he sido siempre.

Me pregunté mentalmente si tendría amusia, el desorden mental que no permite comprender (y por lo tanto disfrutar) la música. Aunque eso no es una fobia. Se describe como la percepción de la música como un concepto auditivo extraño e indescifrable. Como escuchar de fondo una conversación en un idioma desconocido: no lo comprendemos ni disfrutamos, pero no nos molesta. Si no hablas farsí, es imposible que digas que te agrada escuchar poesía en farsí, pero no te sueltas a llorar cada que ves un iraní.

De la nada intervino su novio, que supongo había escuchado.

-“Eso no es cierto. No mientas.  Tu padre me envió un video en el que cantabas y bailabas a las Spice Girls. Me dijo que te encantaban los musicales. ”

A esto ella se levantó ya de plano llorando, le pidió las llaves del auto, y salió corriendo.

Su amigo le dijo que fuera tras ella, pero el se rehusó.

-“Ya no puedo con esto, hombre. Es una tontería. Un drama. Que me espere en el auto. Me arruina todo.”

-“No seas tan duro, bro….”, le dijo su amigo.

-“No soy duro, soy honesto. Ni te imaginas la pesadilla que es salir con esta mujer. No puede ver completa una película… en meses no hemos acabado una cena. Llora hasta por que el auto de junto traiga la música alta.  Es tan exagerada. Actúa como si fuera morirse porque tarareo una canción, o cantan en un comercial. No recuerdo la última vez que fui a una fiesta. ¡Amenazó con deshacerse de mi colección de viniles!”

Ante esto la chica kiwi se vio alarmada.

-“¿Cómo puedes vivir así?”

-“Creo que no puedo”.

Yo tenía mis dudas también.

-“¿Crees que sea real? Quiero decir… ¿han buscado ayuda?

Su respuesta me dejó muy consternada.

-“Siento que es una exageración la mayor parte del tiempo. Ella no lo ve como un problema. No ve porqué querría disfrutar con ella de una buena película, o compartirle una canción o llevarla a un concierto. Me llama idiota por querer escuchar música en el auto. No siente que se pierde de nada… y no tiene problema en hacer que me lo pierda yo también.”

Sentí que hablaba de un alien. Después de todo ¿quien no tiene una canción favorita? ¿Una pieza de música que le mueva el alma? No concibo la vida como algo que se pueda mantener sin música. Está ligada a prácticamente todas nuestras emociones y recuerdos.  Pero su amigo (un maori franco y encantador) cerró la conversación con la mejor frase:

-“Entonces patéale el culo de regreso a Oz, bro. Todos necesitamos de una chica que se emocione cuando le cantamos a los Beatles y nos haga segunda en Bohemian Rhapsody mientras vamos por la carretera“.

Tú mejor cállate.

Voy a decir la verdad: ésta entrada es sobre algo que le sucedió a alguien más, pero que me puso a pensar.

Un buen amigo que he hecho acá posteó esto en su Facebook ayer:

“Un Maori bien loco acaba de detener el autobus en el que voy. Le está gritando al chofer algo así como: “pinche hindú regrésate a tu país” y luego, paradójicamente, lo acusa de racismo contra los isleños. Lo peor es que el chofer ya se bajó y dice que el no va a arrancar el camión hasta que se baje el Maori. La situación está bien bizarra. ¿A quién apoyo?”

Obviamente, en las respuestas hubo de todo, pero las que me dejaron pensando fueron las de (en su mayoría) mexicanos. Cosas como:

-“…mejor no te metas en problemas, calladito te ves mas bonito.”

-“Yo que tu me escondo, no sea que te saquen a ti del camión”

-“no es tu problema, bájate y ya”.

Yo me atreví a comentar que esa actitud de “calladitos y agachones” es de lo peor que arrastramos los mexicanos.

Esto ha pasado de ser un sano “no meterse en los asuntos de los demás” a un ciclo eterno de ignorar y permitir la injusticia porque nos resulta cómodo. Quiero dejar en claro que no estoy a favor de espiar a la gente y acusarla de cualquier cosa, no va por ahí.

Más bien me puse a recordar todas los momentos de conversaciones, experiencias, historias compartidas y hasta noticias que me hacen pensar que los mexicanos nos callamos demasiado.

Todos lo hemos visto, escuchado, sentido de cerca o hasta hecho:

“Todos los vecinos sabían que el asesino golpeaba y abusaba de sus hijos, pero nadie dijo nada hasta que mató a uno de los chicos”.

“Yo vi quien atropelló a la señora, pero no me meto, porque no es mi problema”.

“Si sabemos quién abandonó al anciano enfermo en la calle, pero no vamos a decir, ese es asunto de su familia”.

“Pues si, todas las noches escuchamos que golpea a su novia, pero pues que le hacemos, es cosa de ella”.

“Ya sabemos quien roba en las tiendas del rumbo, pero pues no queremos problemas con sus papás”.

¡Al carajo con eso! Ese nivel de hueva social es lo que se está llevando al país a la mierda. Caminar todos haciéndole al ciego. Esperando que si nos afecta, sea lo menos… que se joda al que si le afecta, pero mejor no mover un dedo, no tener pantalones, no hacer nada…quejarse después, eso si.

¿Ustedes no tienen algo que decir, alguien a que defender? ¿Que hacen al respecto?

Los Nombres… y sus reglas.

“¿Qué hay en un nombre?” decía Shakespeare.

Creo que todos saben bien de mi aversión a los nombres malos, ridículos o simplemente de mal gusto. El nombre lo vamos a llevar  toda la vida y será nuestra primerísima carta de presentación; y de verdad que cada vez hay más padres que parecen desahogar alguna frustración con sus hijos.

Sólo basándome en mi experiencia laboral, les puedo decir que un nombre raro de inmediato te etiqueta, y le crea prejuicios a la persona que podría terminar dándote el empleo de tu vida.

Creo que los peores nombres que he escuchado en mi vida, fueron las pobres trillizas de una “nueva rica” que quería sonar a señora de Las Lomas y según ella escogió los nombres más “refinados”: Gustava, Rodriga, y Gonzala.

Aquí mi lista personal de 20 reglas para nombrar al bebé:

1.- No le cambies la gramática.

Se ve fatal, y parece que simplemente la pobre “Yezika”, “Uendi”, o el inocente de “Yonadtan” vienen de una familia de analfabetas, y no que son “súper originales”.

 2.- No te inventes palabras.

Traducir un término extranjero y hasta utilizar el nombre de una ciudad puede parecer válido, pero ponerle a tu hijo “Janiuel” o “Caltlila” suena a que estabas en drogas.

3.- De preferencia, que tenga algún significado.

No importa si era el nombre de tu mejor amiga de la primaria, el personaje de tu libro favorito, o tu héroe deportivo*; mientras para ti tenga una carga emocional. Así cuando le expliques el porqué de su nombre a tu hijo, crearás un vínculo más profundo que sólo: “pues, nomás, porque se oía bonito”. Lo mismo va para el segundo nombre. ¿Si no significa nada, para que molestarse? * ver # 16.

4.- Asegúrate de conocer el significado.

Hay muchas palabras que se nos hacen bonitas, pero con indagar un poco, el significado es terrible. Por ejemplo Kimsaah en Maya significa “asesino”.

En la primaria tuve una compañera Sayonara que fué la burla todo el curso.

5.- Que no te importe la popularidad.

Si quieres honrar a la abuela Frida, ¿qué importa que también esté de moda?

6.- Si quieres seguir un tema, hazlo discreto.

Los hijos no son coleccionables. No te claves con que todos deben llevar 2 nombres de 3 sílabas que rimen, sean frutos o flores y empiecen con “E”… mejor guíate por la inicial o el significado y no pongas nombre nomás por que hagan juego.

Ridículo las hermanas Rubí, Zafiro, y Ámbar, ó Nube Estrella y Amanecer, por ejemplo.

7.- Ojo con las iniciales.

A veces se nos olvidan, pero no está padre que tu hijo acabe con iniciales como P.E.D.O.

8.- Si no te gusta el apodo, ni consideres el nombre.

No hay nada más cagante que los papás que se quejan de que a Isabel le dicen “Chabela”, “Mari” a María, o “Pepe” a José y andan siempre tras todo el mundo con “no le digas así al niñoooo”… ¿pues qué esperabas?

9.- Que nadie te presione o te cambie la idea.

Es la razón #1 para el arrepentimiento y el resentimiento. ¿Cómo crees que se va a sentir la pobre criatura cada vez que le digas a alguien: “se llama Pamela. A mí me choca, pero ya ves… la abuela….” ?

10.-Dales individualidad.

Nefastos los hermanos que son Eric y Erika, Pablo y Paola o Alejandro y Alejandra.

 11.- Que la última letra no sea la primera del apellido.

Es difícil saber por teléfono si es Anya Ayala, Ani Ayala, o Anna Yala.

12.- Por fonética, quieres que nombres y apellidos no tengan el mismo número de sílabas.

Mejor un 3-2-1, que un 2-2-2.

 13.- A menos que vivas en otra ciudad o país, no le copies los nombres a amigos y familiares.

Pobre chavito, nada como crecer con primos y amigos que son todos Sebastián.

 14.- Jamás nombres a un hijo por una estrella de música o personaje de telenovela.

Si el nombre es sólo reconocible por una película, novela o cantante (nada de malo con “Natalia por Natalie Portman”, pero en serio ¡¿”Marimar”?!), le estás cerrando muchas puertas, pues das a entender que es lo que esperas de él; y en 5-7 años todas las Thalías y Shakiras serán la burla de sus compañeros de prepa. Ya ni hablar de los pobres niños que les ponen Terminator o Robocop.

 15.- Trata que el nombre indique el sexo, por aquello de los documentos oficiales.

¿Cómo reclamaría su pasaporte perdido Nube Azul?

 16.- No a los nombres extranjeros.

No hay nada peor que Dylan Pérez o Sharon Kimberly Juárez. Les quitaste credibilidad para toda su vida. Suena a un wanna-be.

Así que si de verdad tú pareja y tú no son irlandés(a)-japonés(a), olvídate de Sean Yuki.

17.- Diversidad y amplio espectro.

No le pongas a tu hijo un nombre que lo encasille, no sabes que será de su vida como adulto. Por más que quieras que sea futbolista, no le pongas Diego Armando…o Margarita de Cristal… pues suena a teibolera.

18.- Si se lo tuviste que explicar y deletrear a alguien, olvídalo.

Estás condenando a tu hijo a toda una vida de repetir mil veces que se escribe Lagyokonnda o D’Artagnan.

 19.- Haz consenso sólo con tu pareja y lleguen a un acuerdo sólo entre ustedes.

Las tías, primas, hermanas y abuelas jamás van a estar contentas, o para lograrlo tendrás que acabar como mi maestro de Historia: Ángel Roberto Oscar Hipólito Gabriel.

20.- Piensa en que tu bebé va terminar siendo un adulto.

Igual y los nombres tiernos e infantiles le van bien mientras lo ves dormir en su cuna, pero serán un absoluto ridículo cuando se titule la Dra. Lilly Teddy o el Arq. Danny Pauly.

Discusiones pendejas con fanáticos relgiosos

No bueno, esta conversación ya tiene rato, pero se las dejo ésta mañana, en la que me levanté pensando en lo triste que es la ignorancia, sobre todo cuando es voluntaria.

Ella: “Bueno… ¡bueno! A ver si te crees que sabes todo, dime: ¿si dios no existe, como es que el sol sigue quemándose, si no hay oxígeno en el espacio, eeehhh? ¡Dios lo puede todo!

Yo: El Sol se quema debido a una fusión nuclear constante basada en hidrógeno debajo de su superficie. Esto produce también otros elementos pesados que se dispersan cuando la estrella muere, y por las fuerzas de inercia y gravedad, forman cuerpos como meteoros y planetas.

Ella (visiblemente molesta): “Pero… pero… es no es cierto ¡nadie puede ir hasta el sol a comprobarlo, porque te quema! De eso no hay pruebas, es mentira. Además las cadenas de reacciones nucleares no existen, nadie nunca ha visto una”.

Yo: De hecho es posible ver una reacción a nivel nuclear, por eso se sabe lo que es y cómo funciona. No te acercas a un foco y lo tocas y lo rompes para entender cómo funciona. Sólo observas lo que hace, ¿verdad? Sabemos estas cosas porque el sol emite rayos que sólo este tipo de reacciones produce.

Ella: *se persigna* Pero….

Yo: Por eso exponerte al sol produce cáncer, mientras que acercarte a una fogata, no.
El sol no produce calor por fuego como tal, produce calor por radiación.

Persona en la otra mesa: TTTTSSSSSS!!!!!!!!

Ella: Puras mentiras ¡inventos del diablo!