Madre Martir

La pregunta que más se me ha hecho desde que anuncié que voy a ser madre es “¿Tienes miedo?”. Es difícil responderla, pues no, no tengo miedo…o al menos no un miedo que sea fácil de explicar. No le tengo miedo a la responsabilidad, pues ya me he demostrado que la tengo, y mi pareja la comparte. No le tengo miedo a la labor de parto, comprendo que es un proceso anatómico natural, no una enfermedad que se debe corregir o tratar.
A lo que le tengo un terror descontrolado es a convertirme en una “Mommy Martyr”.
“Mommy Martyrdom” es un término comúnmente utilizado en las redes sociales para describir a todas ésas mujeres que hacen un show de su maternidad, bombardeando a todos con interminables anécdotas y fotografías de sus hijos, pero dejándote bien claro lo mucho que sufren y se sacrifican por lograr dichas historias y escenas. Si se encuentran con otras madres, lucharán como romanos por demostrar quien sufre más, quién “la tiene peor”. Antes de la llegada de Facebook, algunas de mis amigas se decidieron por ser madres jóvenes y se enfrascaban en terribles encuentros de martirio maternal. Esto nos dejaba a las no-mamás como espectadores de éstas escenitas reminiscentes de las peleas en el patio de la primaria: –“¿¡Ah, siiii!? ¡¡Pues Raulito llora cada hora, a la hora TODAS las noches!!” -“Ah, que mal… pero como Danielita fue prematura, yo le tomo la temperatura cada 45 minutos, la amamanto exactamente cada 56 minutos, y le limpio la nariz cada 34.”
Tal vez no soy una persona muy tolerante o comprensiva, pero jamás le vi el punto a éstas discusiones. ¿Quieren probar que son mujeres duras, fuertes, inquebrantables? Únanse a la armada, o algo.

Erróneamente creía que entrarle al Mommy Martyrdom venía con la llegada del bebé, pero no: ya me ví arrastrada a mis primeras discusiones sobre parto, atención médica, y decisiones personales. Ésta es la etapa 1:
-“¿Va a estar ahí tu pareja?…ah, que bien, pero fíjate que yo pude hacerlo todo sola, en un terrible parto complicado de más de 29 horas… si de verdad eres fuerte no necesitas a un hombre…. blah blah”.
-“¿¡Cómo que no quieren saber el sexo!? ¿¡Tan desinteresados están por su bebé?! Nosotros ya teníamos la recámara, los juguetes y el guardarropa desde los 5 meses… todo carísimo y de marca… blah blah”.

Mujer con la que he tenido tiempo de corresponder o chatear, mujer que me ha cuestionado sobre el cuidado maternal en Kiwilandia, y que me ha atacado por no adherirme a los ideales de la “madre mexicana”.

– “En cuclillas o de pie lo hacen nomás las indias”.
-“¡Que exageraciones! Si una es chilanga no pide nada, ¡se acuesta y se aguanta!”
-“Son cosas de hippies. Ninguna mujer quiere sentir nada, doparse debería ser obligatorio.”
-“Ésas ideas modernas van en contra de diós y de la naturaleza, una mujer debe seguir las órdenes del médico, no sus propios impulsos descarriados.”.

Después de mucho contemplarlo, como respuesta abierta a todas la críticas, les informo:
Considerando que México tiene una de las tazas de muerte materno-infantil más altas de Latinoamérica (superior a países como Brasil y Venezuela), que en un nivel global las prácticas gineceo-obstétricas en México se consideran atrasadas, y que la UNESCO enlista a Kiwilandia como el sexto mejor país del mundo para ser madre, seguiré las instrucciones y usos locales. Si eso me hace una debilucha, preocupona, o una hippie come-flores, pues que así sea. No tengo intención de competir con nadie. Fin del comunicado.

El siguiente paso para ser toda una Mommy Martyr es negarse totalmente como persona. Dejar de existir. Quien lo haga mejor ganará el trofeo de mejor madre… supongo.

Etapa 2. En éste punto perdí varias amistades a lo largo de los años. Traté de comprender a mis amigas que hablaban incesantemente de sus bebés, pero era imposibles hablar de cualquier otra cosa, aunque las concerniera a ellas. Hasta las preguntas más simples se convertían en una negación personal: -“Yo ya no leo nada, ni escucho música, ahora todo es lo que quiera mi Regina”. -“No, no sé que pasó en Japón, por mi Sebastián sólo veo Discovery Kids”. -“La verdad ya no pienso en mi relación con Max, ahora lo único que importa es Dani”. -“Dejamos de ir al cine desde que me embaracé, no le fuera a molestar el ruido”.

Muchos de los mensajes que recibí como felicitación por mi embarazo fueron verdaderas amenazas: “Prepárate para no volver a usar ropa linda o joyería, amiga”. “Bienvenida al mundo de comer chatarra y dormir mal”.
“Nunca más volverás cuidarte, ahora tu vida será para tu baby”. Esto en un tono de absoluto orgullo.

Mientras yo no creo que uno tenga que abandonar a sus hijos con extraños y seguir con su vida, ¿que tan buena madre puede ser una mujer que se abandona a sí misma al lado del camino por su bebé? No creo que una persona descuidada, inconforme y estresada pueda ser una muy buena guía para nadie. Hacerte tiempo para correr, bañarte o salir a tomar un café no nos hace arpías egoístas, nos hace humanas.

Creo firmemente que esto se traduce en el último nivel del Mommy Martyrdom: el amar y vivir con tu hijo, si no es como una portada de revista, es un martirio.

Etapa 3. Si sus niños lloran, responden, no quieren ser siempre perfectos, esto de inmediato las convierte en las peores madres del mundo. La descripción debajo de una foto que leí recientemente: “Aquí está mi gordo haciendo su primer pastel, aunque le salió chueco, lo amo”.

¿Perdón? ¿”Aunque le salió chueco lo amo”? ¿Alguien de verdad espera que un niño de 3 años haga un pastel perfecto, y lo dejaría de querer si no? Conozco al menos a 4 mujeres que se repiten a sí mismas la frase “soy una mala madre” tan seguido, que creo que en realidad las reconforta. Se disculpan porque un bebé no come con modales, o porque su niña se quedó dormida en el asiento del auto. Se flagelan sin parar si hicieron un gasto en ellas mismas, sea una falda, un corte de cabello o un cepillo de dientes. Tratan de justificar el hecho de que hay una foto en la que sus angelitos tienen pintura en las manos y cara, como si esto fuero algo fatal. Comparan hasta el más mínimo detalle del desarrollo y se culpan como criminales si no “alcanzan” al hijo de alguien más. “-El niño de mi prima ya se sabe todos los colores. Soy un fracaso”. -“La niña de Laura ya camina y es 7 días más chica”. -“Le fallé a mi nene, no me dio tiempo de hacerle un postre, pero la vecina hoy sí hizo un flan para sus chiquitos.” Pierden el sueño porque le dijeron “no” al chavito, porque le pidieron que levantara sus juguetes, o lo mandaron a dormir.

No parecen comprender que la mejor madre que puede tener cualquier niño, es la que ya está ahí para él.

Si termino así, entonces se habrá hecho realidad mi peor miedo.

Perfect

Norcorea Celestial

Esta entrada es una respuesta rápida a todos lo que desde el post sobre el matrimonio homosexual no me han dejado de acosar con que “necesitas a dios”, “arrepiéntete de tus pecados” etc. (de verdad, ya párenle)

Entiendan de una buena vez: No creo en un dios, porque no existe evidencia alguna de que exista (no por que los odio, ni nada de eso).

Dejen de cuestionarme y tratar de vender un paquete que no me interesa.

Pienso en la vida con dios como en una Norcorea Celestial: es una dictadura maquillada de paraíso. La farsa de tener que amar a alguien a quien antes que nada, debes de temer. La libertad de decidir bajo presión de tortura eterna. El tener que complacer a una deidad anticuada y contradictoria, que me juzga por lo que digo, pienso, sueño, como, visto, hago y dejo de hacer; y que al final, me desea un final terrible. Como en Corea del Norte, tienes la opción de adorar al Gran Líder, o recibir un balazo en la cabeza…libre albedrío de “mentiritas”. También como en Corea del Norte, la “moral” es algo manipulable y subjetivo. El Gran Líder que dice amar a su gente y desearle igualdad a cada uno de ellos, les deja morir de hambre por los cientos de miles cada año, porque no lo adoran lo suficiente. Dios entrega 10 mandamientos, de los cuales 3 implican temerle o amarle (¿porque te ama?), 4 indican la moralidad más básica (que los chinos habían documentado 3 mil años antes),  uno que compara a la mujer con propiedades como el ganado, y uno que te amenaza por el solo hecho de pensar. En el siguiente capítulo del libro, ese mismo dios que ordenó “no matarás”, ordena una masacre genocida, la violación y asesinato de niños y mujeres, y la captura de esclavos…en su nombre.

Primero preferiría mudarme a Norcorea, honestamente. Al menos ahí tienes la opción de morir y que se acabe la tortura psicológica (o física si te atreviste a desafiar al Gran Lider..o a dios). Con dios por el contrario, después de la muerte ambas opciones son una tortura eterna.

NO, GRACIAS.

Matrimonio Homosexual (Preguntas Pendejas 2)

Aquí tienen la segunda parte de Preguntas Pendejas. Hace unos días escribí unas notas de opinión en sitios de noticias sobre la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo en Nueva Zelanda. En lo personal fue una experiencia conmovedora y agradable. Seguí muy de cerca los debates legislativos, y me di cuenta de que el mundo estaba presenciando una lección de civilidad y raciocinio enorme. Les doy un poco de información:

El voto para esta ley fue “de conciencia”. Esto significa que cada miembro del parlamento debería de votar basado solamente en lo que le dictara su conciencia y moral, y no las ideas y lineamientos de su partido.

De inmediato resaltaron los miembros que, aún siendo religiosos, si hacían un examen de conciencia racional, terminaban por apoyar la ley.

En la segunda lectura resaltó la opinión de Chris Auchinvole.

Citaré sólo una parte (pero pueden escuchar o leer todo el discurso acá).

“Al ver y asegurarnos que esta ley solo trate de problemas seculares, lo voy a decir de nuevo: trate solamente de problemas seculares, abre el dilema a los grupos religiosos establecidos que busquen diferenciar a sus iglesias o al matrimonio sagrado de la nueva definición [de matrimonio] si la iniciativa de ley pasa. No es asunto del Estado tener una visión sobre esto. Es para que las iglesias lo resuelvan a su propia manera y tiempo.”

“Analicé los valores catequistas cuando aprendí catecismo en Glasgow: “¿Quién te hizo?” “Dios me hizo”. “¿Por qué te hizo Dios?” “Dios me hizo para conocerlo y amarlo”. La tercera pregunta: “¿A qué imagen te hizo Dios?” La respuesta: “Dios me hizo a su imagen y semejanza”.

Cada niño de 7 años contestó lo mismo creyendo que era cierto. No tuvieron que agregar: “… siempre y cuando me conforme a ser heterosexual y a no amar a nadie de mismo género”. Mi conciencia está muy clara en este asunto”.

Después vino la tercera lectura, y habló el hombre más conservador de Nueva Zelanda. Uno de los representantes más prominentes de la derecha, John Banks.

“La libertad le da a cada individuo el derecho a decir sobre su propia felicidad en todos los aspectos de su vida. […] Mis amigos gay saben que mi voto no es necesario para que esta ley se apruebe; pero me dicen que mi apoyo les es importante. Recibí un mensaje de texto de un amigo que escuchó que esta propuesta contaba con mi apoyo. Decía: -‘¡Gracias Banksy! Esta ley no tendrá impacto alguno en tu matrimonio, pero será todo para mí en mi relación de pareja’. Creo que esto resume el debate muy bien. […] Al considerar esta propuesta, tuve que preguntarme a mi mismo: ‘¿Tendrán los neocelandeses más libertad como resultado de esta ley? Si.’ -‘¿Será preservada la libertad religiosa? Si.’ -‘¿Serán retiradas las libertades de alguien más al pasar esta ley? No.’ -‘¿El dios en el que yo creo pensará menos de mi si apoyo esta ley? No.’ Por eso ofrezco mi apoyo a la propuesta”.

Me quedé anonadada. Me parecía imposible que alguien en una posición de poder pudiera dejar de lado su orgullo, sus ideas personales y su religión, y legislar de manera racional.

En la tercera lectura habló Maurice Williamson, y este discurso le ganó fama mundial:

Ahora, yo sé que este no es el primer país en pasar este tipo de legalización, y que llega algo tarde si se le compara con Holanda o Canadá. Pero estoy convencida de que este país ha sido el más abierto a la discusión. Aquí no hubo gritos, ni empujones en el parlamento, ni amenazas ni violentas marchas en las calles. Aquí al pasarse la ley el público y el parlamento por igual (aún los que no aprobaron la ley) se pusieron de pie y juntos cantaron una balada tradicional de amor:

Nada ha cambiado, no ha llegado la “Armada Gay” a obligarnos a todos a ser homosexuales. La economía no se colapsó, y el país no entró en guerra civil.

Pero, sin sorpresa, las personas que más radicalmente opuestas  a la medida que me he encontrado por las calles ( y en las redes) …¡Son latinos!

Aquí van mis respuestas a más Preguntas Pendejas:

“¿Qué no sabes que diós dijo /en la Biblia…?”

R: El mundo occidental no cuenta con un solo país que sea una teocracia. Si quieren vivir bajo leyes religiosas, pueden mudarse a Irán, Arabia Saudita, Sudán, Yemen, Nigeria o Afganistán. Entiendo que allá eso les funciona de maravilla.

“¡¿Que sigue?! ¡¿Ahora la gente ya puede casarse con un perro?!

R: ¿Siquiera piensan en lo que dicen? Si creen que un perro tiene estatus legal, derechos y obligaciones al cumplir la mayoría de edad, consentimiento sobre su propia vida, y poder para firmar un contrato… les recomiendo que suelten sus drogas.

“¡Esa gente no puede tener hijos! ¡El matrimonio existe para reproducirse! Un niño necesita de un padre y una madre.

R: Así es. Por eso no se le permite a las parejas mayores o infértiles casarse, y si una mujer resulta ser madre soltera se le mete a la cárcel, ¿verdad? Casarse para no tener hijos también es seriamente penado por la ley.

“¿No crees que el matrimonio debe conservarse como ha sido desde los tiempos de Cristo?

R: ¡NO! En tiempos de Cristo el matrimonio era una forma de esclavitud en el que las mujeres eran una propiedad, y un hombre podía tener cuantas esposas le comprara su dinero.

¿Sabías que si permitimos que esa gente se case van a desatar una guerra para destruirnos?

R: Tu argumento suena un poco gastado… creo que alguien ya lo usó antes… ¡ah, si!  El Ku Klux Klan.

“El matrimonio entre una mujer y un hombre es una tradición muy antigua”.

R: También lo es la venta de niñas pequeñas para casarse, la lapidación como castigo a una mujer desobediente, y la esclavitud. Desde tiempos inmemorables. Y no te veo conservando ninguna de ellas.

“A esa gente la violaron de niños y por eso son así.”

R: Esa es una generalización muy desinformada. Bajo esta lógica, quitémosle sus derechos básicos a todas las personas que alguna vez han sufrido algún un tipo de abuso. No dejemos que una mujer violada pueda casarse. Rechacemos a los niños golpeados o abandonados en las escuelas, no merecen una educación.

“¿No entiendes que le hace mal a los niños ver esas cosas en la calle?

R: Los niños ven muchísimas cosas peores que una pareja gay en la televisión, pero aún así la mayoría de los padres los dejan sentados frente a ella durante horas. Si le preocupa las cosas traumáticas que puedan ver los niños en la calle, como choques, peleas, atropellamientos, robos, borrachos, indigentes, y violencia en general, le recomiendo que no salga a la calle, nunca.

¿¡Que vida tendrá un niño con dos mamás o dos papás!?

R: Definitivamente una mejor que si no tiene a nadie.  (Esto me resulta muy ojete viniendo de gente que creció en Latinoamérica, viendo miles de niños sin hogar dormir bajo puentes, inalhando gasolina, mendigando en las plazas). Píenselo un momento.

“Los hijos de padres homosexuales crecerán y descubrirán que resienten a sus padres”.

R: ¡Claro! Por que eso, nunca jamás le ha pasado a los hijos de parejas heterosexuales…¿verdad?

¡El gobierno no puede decirme que hacer con mi matrimonio!

R:¿Pero si puede decirle a otros que hacer (o no) con los suyos?

marr

Espero más de sus preguntas.

Tú mejor cállate.

Voy a decir la verdad: ésta entrada es sobre algo que le sucedió a alguien más, pero que me puso a pensar.

Un buen amigo que he hecho acá posteó esto en su Facebook ayer:

“Un Maori bien loco acaba de detener el autobus en el que voy. Le está gritando al chofer algo así como: “pinche hindú regrésate a tu país” y luego, paradójicamente, lo acusa de racismo contra los isleños. Lo peor es que el chofer ya se bajó y dice que el no va a arrancar el camión hasta que se baje el Maori. La situación está bien bizarra. ¿A quién apoyo?”

Obviamente, en las respuestas hubo de todo, pero las que me dejaron pensando fueron las de (en su mayoría) mexicanos. Cosas como:

-“…mejor no te metas en problemas, calladito te ves mas bonito.”

-“Yo que tu me escondo, no sea que te saquen a ti del camión”

-“no es tu problema, bájate y ya”.

Yo me atreví a comentar que esa actitud de “calladitos y agachones” es de lo peor que arrastramos los mexicanos.

Esto ha pasado de ser un sano “no meterse en los asuntos de los demás” a un ciclo eterno de ignorar y permitir la injusticia porque nos resulta cómodo. Quiero dejar en claro que no estoy a favor de espiar a la gente y acusarla de cualquier cosa, no va por ahí.

Más bien me puse a recordar todas los momentos de conversaciones, experiencias, historias compartidas y hasta noticias que me hacen pensar que los mexicanos nos callamos demasiado.

Todos lo hemos visto, escuchado, sentido de cerca o hasta hecho:

“Todos los vecinos sabían que el asesino golpeaba y abusaba de sus hijos, pero nadie dijo nada hasta que mató a uno de los chicos”.

“Yo vi quien atropelló a la señora, pero no me meto, porque no es mi problema”.

“Si sabemos quién abandonó al anciano enfermo en la calle, pero no vamos a decir, ese es asunto de su familia”.

“Pues si, todas las noches escuchamos que golpea a su novia, pero pues que le hacemos, es cosa de ella”.

“Ya sabemos quien roba en las tiendas del rumbo, pero pues no queremos problemas con sus papás”.

¡Al carajo con eso! Ese nivel de hueva social es lo que se está llevando al país a la mierda. Caminar todos haciéndole al ciego. Esperando que si nos afecta, sea lo menos… que se joda al que si le afecta, pero mejor no mover un dedo, no tener pantalones, no hacer nada…quejarse después, eso si.

¿Ustedes no tienen algo que decir, alguien a que defender? ¿Que hacen al respecto?

Un año de inviernos, y el sentido común que ya no es común.

Pues aquí sigo. Viviendo mi año de inviernos. Me fui del verano mexicano de 2011, para venir al invierno kiwi, y encontré todo lo que buscaba acá, así que apliqué toda mi voluntad y fuerzas a volver y de nuevo, dejé la primavera para llegar directo al otoño.

Me siento en mi lugar, menos influenciado por la cultura de basura gringa y la “political correctness”, sin discursos electoreros ni obsesiones partidistas, pero sobretodo, en el lugar donde me veo cambiando mi futuro.

Me gusta vivir de pronto en una sociedad que no habla de política con un fervor semi-religioso “porque mi familia siempre ha sido de tal-o-cual partido”. Acá es más simple: ¿Usted votó por el fulano en turno? ¿No? ¿Cree que ha realizado bien su trabajo? ¿sí?… entonces se reeligió por mayoría el fulanito que está ahora y ya.

Me gusta y me emociona ver a toda esta gente que aprecia y vive la naturaleza, niños que corren y viven y tocan y hacen, sin miedo a “los bichos”, las alergias, la mugre, etc. Pero también niños con disciplina, con responsabilidad, bien anclados a la realidad, no ahogados aún por la enferma fantasía de hacerse famosos como Justin Bieber, o peor aún Diana Guzmán o algún “academio”. Veo a diario como tiene más mérito el talento deportivo y la vida activa… el experimentar, más que el soñar.

Y es por esto de los niños es que vuelvo a escribir. Porque ésta noche he leído una nota de “El Universal” que me ha dado miedo, me ha pegado cerca, y me llena de rabia.

Éste es el artículo: http://www.eluniversaledomex.mx/home/nota29050.html

En resumen habla de una niña que con 12 años “se fue de su casa convencida por alguien que conoció en el Facebook”.

Para los que me conocen y los que no: soy una firme opositora de que los niños usen las redes sociales. No veo como alguien menor de 16 pueda necesitarles, y creo que nuestras habilidades sociales y de convivencia se deben desarrollar en vivo hasta la madurez. Darle a un niño acceso al internet sin supervisión es como dejarlo sólo en mitad de una calle transitada: nunca sabes quién se va a acercar y que va a ofrecer.

Primero que nada, disculpen si mi opinión ofende a los que tienen hijos, pero para mí todas sus excusas, como “déjalo, está chiquito”, “ni sabe lo que hace, no te apures”, “está de moda, todas sus amiguitas lo tienen”, o “¿ aaaayyy…..cómo le digo que no?”; son en realidad una misma y sola expresión: “me da hueva lidiar con mi hijo”. (También está de moda “mover” paquetes de droga por un iPhone o una motoneta… ¿por eso se lo permitirían?)

El ejemplo del articulo lo deja claro: no sólo me asalta la duda de qué carajos hace una niña de 12 años conversado sola con un adulto desconocido por la red; ¡¿cómo es que ninguno de sus padres sospechó siquiera que planeaba irse de casa?!  ¿Acaso nunca hablaban con ella? ¿Revisaban su cuenta frecuentemente?  Por mejor actriz que pueda ser una niña, su actitud debió mostrar algo de nerviosismo o alguna otra emoción. ¿Qué necesidades estaba cubriendo ésta chavita al hablar “de amor” con un perfecto extraño y creyendo que irse así nada más era una buena idea?

Éste es mi segundo gran problema con ésta generación: el total desconecte con la realidad. Y no estoy hablando de niños en edad preescolar, me refiero a jóvenes de 12 o 14 años. Tan protegidos y atendidos están, tan ahogados por la basura que les ponen en la tele, que no tienen ni idea de nada. Desde esa modita de escribir como analfabetas hasta creer que el dinero se reproduce con meterse al bolsillo. Hablando con una niña de 12 años me dijo muy en serio: “yo de grande no voy a ser nada, me voy a hacer una banda para ser famosa y no tener que trabajar nunca y pasarme el día en mi casa”. Cuando le pregunté qué instrumento tocaba o que música pensaba hacer, y se dio cuenta del error de “no querer saber hacer nada”; simplemente me dijo que mejor se iba a acostar con muchos chavos para salir en la tele y ya (después me enteré que le permiten ver “Jersey Shore”).

Igualmente, hablando con un chico de 15 años de Puebla que acababa de discutir con sus padres porque quería “otro iPad”, me cayó el 20 de lo apendejados que están creciendo los chavos. Éste no es un niño común de secu de gobierno que se ríe de cualquier bobada y aspira a microbusero, tampoco…yo quería creer que siendo hijo de 2 maestros de Universidad, tendría algo de más fibra. El caso es que el muchacho me dice que como sus padres son “unos ojetes” por no comprarle un segundo tablet, le va a hacer como yo y a fin de mes se va a ir a vivir a Nueva York.

“¡Órale! qué buena onda… y ¡que cosmopolita! Supongo que ya tienes visa…pero ¿por qué NY?, es muy cara… ¿ya sabes cómo te vas a mantener, o te van a ayudar tus papás un rato? … sé que conseguir chamba allá no es fácil ¿Conseguiste vuelo barato? “

El pobre escuincle me vio como si yo hablara chino.

-“¿Cómo una visa?… ¿Los vuelos son caros…? Tengo 650 pesos y lo que me den por mi cel. No quiero ir a trabajar, quiero vivir en un depa, como los de “Friends”.

Me resultó muy incómodo…conexión con la vida real: 0. De un chico que este curso empezará la prepa.

Hubiera sido un niño de 6 o 7 años y me hubiera dado ternura.

Pienso igual de la pobre niña del periódico. Le dejó cartas a las amigas y los papás diciendo “me voy a Torreón, si me visitan un día, les presento a Luís”. Torreón no está nada cerca del Estado de México, pero suena a que ésta niña creyó que iba al parque o a la tiendita. No me quiero ni imaginar sus posibles circunstancias actuales.

Para nada culpo a los padres o nadie, en realidad… pero falta sentido común…falta interés. Ojalá y aparezca con bien.