Tú mejor cállate.

Voy a decir la verdad: ésta entrada es sobre algo que le sucedió a alguien más, pero que me puso a pensar.

Un buen amigo que he hecho acá posteó esto en su Facebook ayer:

“Un Maori bien loco acaba de detener el autobus en el que voy. Le está gritando al chofer algo así como: “pinche hindú regrésate a tu país” y luego, paradójicamente, lo acusa de racismo contra los isleños. Lo peor es que el chofer ya se bajó y dice que el no va a arrancar el camión hasta que se baje el Maori. La situación está bien bizarra. ¿A quién apoyo?”

Obviamente, en las respuestas hubo de todo, pero las que me dejaron pensando fueron las de (en su mayoría) mexicanos. Cosas como:

-“…mejor no te metas en problemas, calladito te ves mas bonito.”

-“Yo que tu me escondo, no sea que te saquen a ti del camión”

-“no es tu problema, bájate y ya”.

Yo me atreví a comentar que esa actitud de “calladitos y agachones” es de lo peor que arrastramos los mexicanos.

Esto ha pasado de ser un sano “no meterse en los asuntos de los demás” a un ciclo eterno de ignorar y permitir la injusticia porque nos resulta cómodo. Quiero dejar en claro que no estoy a favor de espiar a la gente y acusarla de cualquier cosa, no va por ahí.

Más bien me puse a recordar todas los momentos de conversaciones, experiencias, historias compartidas y hasta noticias que me hacen pensar que los mexicanos nos callamos demasiado.

Todos lo hemos visto, escuchado, sentido de cerca o hasta hecho:

“Todos los vecinos sabían que el asesino golpeaba y abusaba de sus hijos, pero nadie dijo nada hasta que mató a uno de los chicos”.

“Yo vi quien atropelló a la señora, pero no me meto, porque no es mi problema”.

“Si sabemos quién abandonó al anciano enfermo en la calle, pero no vamos a decir, ese es asunto de su familia”.

“Pues si, todas las noches escuchamos que golpea a su novia, pero pues que le hacemos, es cosa de ella”.

“Ya sabemos quien roba en las tiendas del rumbo, pero pues no queremos problemas con sus papás”.

¡Al carajo con eso! Ese nivel de hueva social es lo que se está llevando al país a la mierda. Caminar todos haciéndole al ciego. Esperando que si nos afecta, sea lo menos… que se joda al que si le afecta, pero mejor no mover un dedo, no tener pantalones, no hacer nada…quejarse después, eso si.

¿Ustedes no tienen algo que decir, alguien a que defender? ¿Que hacen al respecto?

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¿Qué es la calidad de vida?

Hoy, tuve una plática muy interesante con un gringo que anda turisteando, y que andaba encabronadísimo. (Antes de que me regañen por andar hablando con extraños, acá no es nada raro que cualquiera se te acerque a hacerte la plática).
Ya que me pide direcciones y se queja de lo empinado de la calle, me dice que lo de la revista es una mentira.

-¿Cuál revista?

-¡Pues ésta miedra!

Me enseña una onda como el Travel and Living o de ese tipo. Me dice que viene una lista “muy socialista” de las mejores ciudades para vivir en el mundo.

La revista era medio vieja, y traía el listado de Mercer del año pasado:

Mercer’s 2011 Quality of Living Rankings

El caso es que le enseño donde está el mini-súper y ahí sale el peine: No hay ciudad gringa en el top 5 (ni en el top 10, ni en el 20…Honolulu entra empatada en el 29). Esto es un “compló”, según el gringo, y además ésta ciudad, que quedó tercera, según él, es una mierda.

-¿De verdad?

-¡Claro!

-¿Por qué?

-Pues las calles están empinadas, manejan raro, los electrónicos están caros…

-Pero es no determina la calidad de vida, ¿o sí?…¿Cuánto tiempo lleva aquí?

-9 días. Pero me basta para saber que es una porquería, nada como Chicago.

-¿En qué lugar le dejaron a Chicago?

-43. Imbéciles.

-¿Pero no cree que alguna razón debe tener ese estudio para poner las cosas así?

– Es esta estupidez de apoyar a los socialistas… ¿no me dirás que estás de acuerdo?

– No lo sé. Yo creo que la calidad de vida no se mide en conceptos de política, si no de necesidades… y no he estado acá lo suficiente como para saber.

-Pero llevas más tiempo que yo.

-Pues sí, pero yo creo que la verdadera calidad de vida se mide en poder tener un empleo, una buena casa, poder darle la mejor educación a los hijos, tener buenos hospitales y carreteras, y no morirse de hambre y deudas y stress en el intento. Creo que también es saber que el gobierno está haciendo su trabajo. A mí me gusta aquí porque es muy seguro, no se oye de asaltos o balaceras.

-¿¡Entonces porqué todos tus compatriotas se van a U.S.A!? ¿Y los salvadoreños y los guatemaltecos? ¿Si es tan bueno como dice aquí, porque todos quieren entrar allá, y no acá? (esto salió en el clásico tonito de “ya te gané”).

– Pues porque toda esa gente sólo quiere un trabajo, el que sea, mientras le dé para comer, y saben que de obreros siempre encontrarán. No son gente ni con los medios ni la educación para buscar migrar acá, en su mayoría; porque sus expectativas de “calidad de vida” son otras. Son unas monedas, poder comprarles zapatos a sus hijos. No es la gente que aspira a terminar un doctorado y tener miles de horas libres para navegar, leer, e ir a la ópera. Acá se está viniendo la gente que puede reunir los otros miles de requisitos, educativos y económicos; porque acá la mano de obra se requiere temporal, y aún así es casi imposible entrar. Yo no vine aquí para mendigar de ilegal unos centavos, ¿me explico?

– Mmmmhhhhh….. pero somos la nación más libre y con más poder. (Me dieron ganas de decirle “ay, no maaa…)

-¿En su revista no dice en que se basa esto?

– A ver.

– Y muy serio, el gringo me lee las bases de Mercer:

– “Se evalúan las condiciones de vida locales en las 420 ciudades del mundo. Éstas cualidades se analizan basándose en 39 factores, de 10 categorías distintas:

1. Ambiente político y social (estabilidad política, crimen…)

2. Entorno económico (estabilidad cambiaria, servicios bancarios…)

3. Entorno social-cultural (censura, limitación de las libertades personales…)

4. Salud e Higiene (calidad y disponibilidad de los servicios médicos, servicios de limpia y drenaje, enfermedades infecciosas)

5. Educación (nivel y disponibilidad de educación de calidad)

6. Servicios públicos y transporte (electricidad, transporte público, niveles de tránsito…)

7. Esparcimiento (acceso a cine, teatro, deportes…)

8. Bienes de consumo (disponibilidad de agua potable y alimentos frescos y saludables)

9. Vivienda (costo, calidad y disponibilidad)

10 Medio ambiente (clima, número, y respuesta a desastres naturales)

Pobre gringo se quedó calladito. Le recomendé que también buscara los índices de la OECD, que abriera un poco la mente, su país no es #1 en todo como les hacen creer, y como dice la canción: “America is not the World”.

De esta plática yo también aprendí.

 

Ahora cuéntenme:  ¿para ustedes en qué consiste la calidad de vida?

Los Nombres… y sus reglas.

“¿Qué hay en un nombre?” decía Shakespeare.

Creo que todos saben bien de mi aversión a los nombres malos, ridículos o simplemente de mal gusto. El nombre lo vamos a llevar  toda la vida y será nuestra primerísima carta de presentación; y de verdad que cada vez hay más padres que parecen desahogar alguna frustración con sus hijos.

Sólo basándome en mi experiencia laboral, les puedo decir que un nombre raro de inmediato te etiqueta, y le crea prejuicios a la persona que podría terminar dándote el empleo de tu vida.

Creo que los peores nombres que he escuchado en mi vida, fueron las pobres trillizas de una “nueva rica” que quería sonar a señora de Las Lomas y según ella escogió los nombres más “refinados”: Gustava, Rodriga, y Gonzala.

Aquí mi lista personal de 20 reglas para nombrar al bebé:

1.- No le cambies la gramática.

Se ve fatal, y parece que simplemente la pobre “Yezika”, “Uendi”, o el inocente de “Yonadtan” vienen de una familia de analfabetas, y no que son “súper originales”.

 2.- No te inventes palabras.

Traducir un término extranjero y hasta utilizar el nombre de una ciudad puede parecer válido, pero ponerle a tu hijo “Janiuel” o “Caltlila” suena a que estabas en drogas.

3.- De preferencia, que tenga algún significado.

No importa si era el nombre de tu mejor amiga de la primaria, el personaje de tu libro favorito, o tu héroe deportivo*; mientras para ti tenga una carga emocional. Así cuando le expliques el porqué de su nombre a tu hijo, crearás un vínculo más profundo que sólo: “pues, nomás, porque se oía bonito”. Lo mismo va para el segundo nombre. ¿Si no significa nada, para que molestarse? * ver # 16.

4.- Asegúrate de conocer el significado.

Hay muchas palabras que se nos hacen bonitas, pero con indagar un poco, el significado es terrible. Por ejemplo Kimsaah en Maya significa “asesino”.

En la primaria tuve una compañera Sayonara que fué la burla todo el curso.

5.- Que no te importe la popularidad.

Si quieres honrar a la abuela Frida, ¿qué importa que también esté de moda?

6.- Si quieres seguir un tema, hazlo discreto.

Los hijos no son coleccionables. No te claves con que todos deben llevar 2 nombres de 3 sílabas que rimen, sean frutos o flores y empiecen con “E”… mejor guíate por la inicial o el significado y no pongas nombre nomás por que hagan juego.

Ridículo las hermanas Rubí, Zafiro, y Ámbar, ó Nube Estrella y Amanecer, por ejemplo.

7.- Ojo con las iniciales.

A veces se nos olvidan, pero no está padre que tu hijo acabe con iniciales como P.E.D.O.

8.- Si no te gusta el apodo, ni consideres el nombre.

No hay nada más cagante que los papás que se quejan de que a Isabel le dicen “Chabela”, “Mari” a María, o “Pepe” a José y andan siempre tras todo el mundo con “no le digas así al niñoooo”… ¿pues qué esperabas?

9.- Que nadie te presione o te cambie la idea.

Es la razón #1 para el arrepentimiento y el resentimiento. ¿Cómo crees que se va a sentir la pobre criatura cada vez que le digas a alguien: “se llama Pamela. A mí me choca, pero ya ves… la abuela….” ?

10.-Dales individualidad.

Nefastos los hermanos que son Eric y Erika, Pablo y Paola o Alejandro y Alejandra.

 11.- Que la última letra no sea la primera del apellido.

Es difícil saber por teléfono si es Anya Ayala, Ani Ayala, o Anna Yala.

12.- Por fonética, quieres que nombres y apellidos no tengan el mismo número de sílabas.

Mejor un 3-2-1, que un 2-2-2.

 13.- A menos que vivas en otra ciudad o país, no le copies los nombres a amigos y familiares.

Pobre chavito, nada como crecer con primos y amigos que son todos Sebastián.

 14.- Jamás nombres a un hijo por una estrella de música o personaje de telenovela.

Si el nombre es sólo reconocible por una película, novela o cantante (nada de malo con “Natalia por Natalie Portman”, pero en serio ¡¿”Marimar”?!), le estás cerrando muchas puertas, pues das a entender que es lo que esperas de él; y en 5-7 años todas las Thalías y Shakiras serán la burla de sus compañeros de prepa. Ya ni hablar de los pobres niños que les ponen Terminator o Robocop.

 15.- Trata que el nombre indique el sexo, por aquello de los documentos oficiales.

¿Cómo reclamaría su pasaporte perdido Nube Azul?

 16.- No a los nombres extranjeros.

No hay nada peor que Dylan Pérez o Sharon Kimberly Juárez. Les quitaste credibilidad para toda su vida. Suena a un wanna-be.

Así que si de verdad tú pareja y tú no son irlandés(a)-japonés(a), olvídate de Sean Yuki.

17.- Diversidad y amplio espectro.

No le pongas a tu hijo un nombre que lo encasille, no sabes que será de su vida como adulto. Por más que quieras que sea futbolista, no le pongas Diego Armando…o Margarita de Cristal… pues suena a teibolera.

18.- Si se lo tuviste que explicar y deletrear a alguien, olvídalo.

Estás condenando a tu hijo a toda una vida de repetir mil veces que se escribe Lagyokonnda o D’Artagnan.

 19.- Haz consenso sólo con tu pareja y lleguen a un acuerdo sólo entre ustedes.

Las tías, primas, hermanas y abuelas jamás van a estar contentas, o para lograrlo tendrás que acabar como mi maestro de Historia: Ángel Roberto Oscar Hipólito Gabriel.

20.- Piensa en que tu bebé va terminar siendo un adulto.

Igual y los nombres tiernos e infantiles le van bien mientras lo ves dormir en su cuna, pero serán un absoluto ridículo cuando se titule la Dra. Lilly Teddy o el Arq. Danny Pauly.

Un año de inviernos, y el sentido común que ya no es común.

Pues aquí sigo. Viviendo mi año de inviernos. Me fui del verano mexicano de 2011, para venir al invierno kiwi, y encontré todo lo que buscaba acá, así que apliqué toda mi voluntad y fuerzas a volver y de nuevo, dejé la primavera para llegar directo al otoño.

Me siento en mi lugar, menos influenciado por la cultura de basura gringa y la “political correctness”, sin discursos electoreros ni obsesiones partidistas, pero sobretodo, en el lugar donde me veo cambiando mi futuro.

Me gusta vivir de pronto en una sociedad que no habla de política con un fervor semi-religioso “porque mi familia siempre ha sido de tal-o-cual partido”. Acá es más simple: ¿Usted votó por el fulano en turno? ¿No? ¿Cree que ha realizado bien su trabajo? ¿sí?… entonces se reeligió por mayoría el fulanito que está ahora y ya.

Me gusta y me emociona ver a toda esta gente que aprecia y vive la naturaleza, niños que corren y viven y tocan y hacen, sin miedo a “los bichos”, las alergias, la mugre, etc. Pero también niños con disciplina, con responsabilidad, bien anclados a la realidad, no ahogados aún por la enferma fantasía de hacerse famosos como Justin Bieber, o peor aún Diana Guzmán o algún “academio”. Veo a diario como tiene más mérito el talento deportivo y la vida activa… el experimentar, más que el soñar.

Y es por esto de los niños es que vuelvo a escribir. Porque ésta noche he leído una nota de “El Universal” que me ha dado miedo, me ha pegado cerca, y me llena de rabia.

Éste es el artículo: http://www.eluniversaledomex.mx/home/nota29050.html

En resumen habla de una niña que con 12 años “se fue de su casa convencida por alguien que conoció en el Facebook”.

Para los que me conocen y los que no: soy una firme opositora de que los niños usen las redes sociales. No veo como alguien menor de 16 pueda necesitarles, y creo que nuestras habilidades sociales y de convivencia se deben desarrollar en vivo hasta la madurez. Darle a un niño acceso al internet sin supervisión es como dejarlo sólo en mitad de una calle transitada: nunca sabes quién se va a acercar y que va a ofrecer.

Primero que nada, disculpen si mi opinión ofende a los que tienen hijos, pero para mí todas sus excusas, como “déjalo, está chiquito”, “ni sabe lo que hace, no te apures”, “está de moda, todas sus amiguitas lo tienen”, o “¿ aaaayyy…..cómo le digo que no?”; son en realidad una misma y sola expresión: “me da hueva lidiar con mi hijo”. (También está de moda “mover” paquetes de droga por un iPhone o una motoneta… ¿por eso se lo permitirían?)

El ejemplo del articulo lo deja claro: no sólo me asalta la duda de qué carajos hace una niña de 12 años conversado sola con un adulto desconocido por la red; ¡¿cómo es que ninguno de sus padres sospechó siquiera que planeaba irse de casa?!  ¿Acaso nunca hablaban con ella? ¿Revisaban su cuenta frecuentemente?  Por mejor actriz que pueda ser una niña, su actitud debió mostrar algo de nerviosismo o alguna otra emoción. ¿Qué necesidades estaba cubriendo ésta chavita al hablar “de amor” con un perfecto extraño y creyendo que irse así nada más era una buena idea?

Éste es mi segundo gran problema con ésta generación: el total desconecte con la realidad. Y no estoy hablando de niños en edad preescolar, me refiero a jóvenes de 12 o 14 años. Tan protegidos y atendidos están, tan ahogados por la basura que les ponen en la tele, que no tienen ni idea de nada. Desde esa modita de escribir como analfabetas hasta creer que el dinero se reproduce con meterse al bolsillo. Hablando con una niña de 12 años me dijo muy en serio: “yo de grande no voy a ser nada, me voy a hacer una banda para ser famosa y no tener que trabajar nunca y pasarme el día en mi casa”. Cuando le pregunté qué instrumento tocaba o que música pensaba hacer, y se dio cuenta del error de “no querer saber hacer nada”; simplemente me dijo que mejor se iba a acostar con muchos chavos para salir en la tele y ya (después me enteré que le permiten ver “Jersey Shore”).

Igualmente, hablando con un chico de 15 años de Puebla que acababa de discutir con sus padres porque quería “otro iPad”, me cayó el 20 de lo apendejados que están creciendo los chavos. Éste no es un niño común de secu de gobierno que se ríe de cualquier bobada y aspira a microbusero, tampoco…yo quería creer que siendo hijo de 2 maestros de Universidad, tendría algo de más fibra. El caso es que el muchacho me dice que como sus padres son “unos ojetes” por no comprarle un segundo tablet, le va a hacer como yo y a fin de mes se va a ir a vivir a Nueva York.

“¡Órale! qué buena onda… y ¡que cosmopolita! Supongo que ya tienes visa…pero ¿por qué NY?, es muy cara… ¿ya sabes cómo te vas a mantener, o te van a ayudar tus papás un rato? … sé que conseguir chamba allá no es fácil ¿Conseguiste vuelo barato? “

El pobre escuincle me vio como si yo hablara chino.

-“¿Cómo una visa?… ¿Los vuelos son caros…? Tengo 650 pesos y lo que me den por mi cel. No quiero ir a trabajar, quiero vivir en un depa, como los de “Friends”.

Me resultó muy incómodo…conexión con la vida real: 0. De un chico que este curso empezará la prepa.

Hubiera sido un niño de 6 o 7 años y me hubiera dado ternura.

Pienso igual de la pobre niña del periódico. Le dejó cartas a las amigas y los papás diciendo “me voy a Torreón, si me visitan un día, les presento a Luís”. Torreón no está nada cerca del Estado de México, pero suena a que ésta niña creyó que iba al parque o a la tiendita. No me quiero ni imaginar sus posibles circunstancias actuales.

Para nada culpo a los padres o nadie, en realidad… pero falta sentido común…falta interés. Ojalá y aparezca con bien.

Y todo ha terminado.

 

“Harry Potter is about confronting fears, finding inner strength and doing what is right in the face of adversity. Twilight is about how important it is to have a boyfriend.”
— Stephen King

Y así, salgo del cine tras ver Deathly Hallows part 2, y me doy cuenta de que, sin quererlo ha terminado una etapa de mi vida.

Yo llegué a esto medio tarde. Una copia abandonada en la mesita de un café me llevó a leer lo que obviamente era un libro para niños. (No me mal interpreten, existen grandes libros para niños, soy de las más grandes fans de Michel Ende). El primer capítulo de “Harry Potter and the Sorcerer’s Stone” resultó estar realmente bien escrito y me atrapó pronto. Mi conciencia me hizo dejar ahí la copia, por si volvía su dueño.

Pocos meses después salía a la venta en el Reino Unido “Harry Potter and the Prisioner of Azkaban”, y el país entero se paralizaba con tal de conseguir una copia, en largas filas, a la media noche. Esto me dio una razón para averiguar que pasaba con el pequeño protagonista del nombre pegajoso: ¡había más libros! Me fui a comprar los 3 volúmenes que seguramente encontraría tiempo para leer ese verano.

Me enganchó de inmediato. Salía de mi línea de autores largos y confusos, y me entretenía mucho. Algo que me encantaba encontrar era la perfecta descripción de la comida, real o mágica: Las texturas y sabores se volvían tan reales que comúnmente me daba hambre. Esto lo sufrí particularmente con “The Goblet of Fire” y sus inmensos banquetes.

La espera por ese tomo se me hizo eterna. Por desgracia esa edición fué la gringa, y el cambio de lenguaje me dejó muy molesta, como si me hubieran robado algo pequeño, pero valioso.

Las películas, obviamente, nunca cumplían con mis expectativas. Me dio gusto ver la adaptación de Cuarón, aunque se alejó mucho del contenido real de mi libro favorito.

Después se publicaron “Order of the Phoenix” y “Half-blood Prince” y mi respeto por la saga creció. Se estaba volviendo una historia de miles de detalles, de giros inesperados, y de contenido más maduro, con fibra.

Esperar la publicación de “The Deathly Hallows” fue algo intenso y emocionante, había muchos cabos por atar, misterios por resolver.

Invertí un poco más para recibir, el mismo día de su publicación en Inglaterra, mi edición Bloomsbury, y las 6 horas de ese sábado que tuve que trabajar, mi flamante copia de lujo fue la envidia y atractivo de toda la oficina.

El fin de semana me mudé a Hogwarts, no solté el libro a menos que fuera escencial y necesario. Me transporté por completo, dormí poco, me volví una más en la batalla. Lloré a los muertos. Llegué al final y sentí una pérdida: ya no esperaría más noticias de estos personajes que se habían vuelto tan reales.

Me despido por completo de la saga con este última película, que, como todas las demás, me terminó pareciendo carente, un tanto vacía, sin los miles de detalles que me resultaban fascinantes. Y no tengo ganas de llorar sólo porque se ha terminado, también me inunda la tristeza de esta generación que se quedará sólo con las migajas que ofrecen las películas; porqué a los papás de ahora no les interesa compartir cualquier cosa que valga la pena con sus hijos, porque es más cómodo comprar un disco pirata y ponerles mil veces la película para que se callen otro rato y no den lata; porque “leer da flojera”.

Los niños que jamás se saborearán una Butterbeer, no sentirán el frío de caminar hasta Hogsmeade, ni se perderán por los pasillos del tercer piso de Hogwarts. No importa cuánto 3D le pongan, jamás será lo mismo.

Gracias a Jo Rowling por invertirle a esto 15 años de su vida, por regalarnos tan buena experiencia, por compartirnos su imaginación y por hacerlo de corazón. Me quedo con la mágica experiencia de sentir emoción por darle vuelta a la página.

 

Discusiones pendejas con fanáticos relgiosos

No bueno, esta conversación ya tiene rato, pero se las dejo ésta mañana, en la que me levanté pensando en lo triste que es la ignorancia, sobre todo cuando es voluntaria.

Ella: “Bueno… ¡bueno! A ver si te crees que sabes todo, dime: ¿si dios no existe, como es que el sol sigue quemándose, si no hay oxígeno en el espacio, eeehhh? ¡Dios lo puede todo!

Yo: El Sol se quema debido a una fusión nuclear constante basada en hidrógeno debajo de su superficie. Esto produce también otros elementos pesados que se dispersan cuando la estrella muere, y por las fuerzas de inercia y gravedad, forman cuerpos como meteoros y planetas.

Ella (visiblemente molesta): “Pero… pero… es no es cierto ¡nadie puede ir hasta el sol a comprobarlo, porque te quema! De eso no hay pruebas, es mentira. Además las cadenas de reacciones nucleares no existen, nadie nunca ha visto una”.

Yo: De hecho es posible ver una reacción a nivel nuclear, por eso se sabe lo que es y cómo funciona. No te acercas a un foco y lo tocas y lo rompes para entender cómo funciona. Sólo observas lo que hace, ¿verdad? Sabemos estas cosas porque el sol emite rayos que sólo este tipo de reacciones produce.

Ella: *se persigna* Pero….

Yo: Por eso exponerte al sol produce cáncer, mientras que acercarte a una fogata, no.
El sol no produce calor por fuego como tal, produce calor por radiación.

Persona en la otra mesa: TTTTSSSSSS!!!!!!!!

Ella: Puras mentiras ¡inventos del diablo!

Oferta televisiva

Pues, el domíngo pasado me puse a surfear la tele. El suministro de energía estaba fallando, y por lo tanto el aparatito de la tele de paga estaba congelado. Y bueno…¿que vé la gente que no tiene tele de paga un domingo en la noche? “Ah! Fácil: ahorita le cambio al 22 y….nnnnoooo ¡ya se acabó Ópera Prima en Movimiento!”
Un reality que en su primera temporada fué de ópera, y en la segunda fue de ballet. Una producción de verdad familiar, de pura calidad. No sólo aprendimos más de ópera y danza, se nos abrió la puerta a un mundo de trabajo duro y dedicación. Un excelente ejemplo para todos. “Pero y ahora, ¿que habrá en la tele?”. Pues me fuí por orden y me fuí cada vez mas desepcionada. En el “Canal de las Estrellas” un programa de ridiculización y sexualización infantil que está para llorar. Niños obligados a actuar y cantar escenas de telenovela y canciones para adultos.  Televisa haciendo publicidad de su propia basura, dirigida a los peques.¿De verdad los niños ven “Teresa”? ¿Qué clase de padres les permiten ver eso? Pero bueno, luego me topé con mil infomerciales. Ya bien convencida de lo gorda, fea, aburrida, y vieja que estoy; me encontré con Extranomal. Un programa dirigido a el común denominador más bajo. Un verdadero insulto a la inteligencia más elemental. Me da pena la tele que se hace en mi país.

Luego volvió el cable y en MTV estaba Jersey Shore…
Mejor apaguemos la caja idiota. Extraño mi BBC.

Bienvenidos, viajeros. SE BUSCA…

Para iniciar este blog, me quitaré de encima algo que he traido guardado desde hace rato. Me quiero rodear de gente inspirada, enfocada y activa (saben quienes son, ¡y los quiero!); y a últimas fechas eso está bien difícil. Veo lo que me rodea y esas personas se les cuenta con los dedos. Estamos invadidos por el:”¿Y eso a mi qué?, “Que lo haga otro.”, “Todos son unos idiotas, menos yo.”, y claro “Me vale maaa…”
Estoy harta de conocer gente que no educa, o ya de plano ignora a sus hijos con excusas de flojera como “Déjalo, está chiquito”. “Ni lo peles, qué va a saber, es un tonto.” y la peor: “¡Si ni caso me va a hacer!”.
No me mal entiendan, muchos de mis amigos tienen niños encantadores y bien educados, pero en la población general me fastidia ésta mayoria de gente que alienta el desorden, la falta de respeto, la ignorancia y ya de plano el vandalismo, mientras nadie le ponga orden al chavito, no se vaya a traumar.

Busco banda que no viva de las excusas. Ya bastante he escuchado del “…y yo que puedo hacer?” ¡Si todos podemos hacer un montón, no sólo por la sociedad y el país y blah blah! Empecemos por nosotros… desde adentro. Aprendamos a leer y escribir bien, a cuidar nuestra salud más, a ser menos confrontativos. Y sobre todo, dejémos de lado el apuntar el dedo hacia alguien más. ¡Ya estuvo bueno de excusas y culpas! México parece alimentarse del quejarse y no actuar. ¿No eres feliz en tu casa, tu trabajo, tu relación? Borrón y cuenta nueva o deja de quejarte, ¡carajo!

Más de uno me destrozó por criticar a la ya tan famosa Estíbalitz (o como se escriba). “No todos hemos tenido tus mismas oportunidades” me comentaron. “Cada quien le busca como puede”. Discúlpenme, pero sentarse en la banqueta a causar lástima no es buscar nada mas que el fracaso. Se mostraba orgullosa de ser Nini: “Pues ni estudio ni trabajo, pero me merezco ir a la boda real”. (¿¿¡¡Les cae de madres??!!)

Que yo sepa, sólo en el diccionario “èxito” viene antes que “trabajo”.
Cómo se le glorificó a la chavita porque alguien la tiró de loca y le pagó su vuelo a Madrid. “¡Al menos ya logró pisar Europa!”
¿Tan malinchistas somos ya? ¡A la chica la batearon 2 veces del Reino Unido por considerásele sospechosa tras tan atropellada serie de eventos! Al final, no logró nada (bueno, hizo un ridículo enorme). Pisar un aeropuerto no significa nada, para dormir en una banquita, cualquiera; mejor valoren un viaje por lo que se hace estando ahí, ¿no?
Que alguien me diga exactamente en donde están mis “oportunidades superiores”, porque hasta donde yo recuerde, nadie me regaló nunca nada, no me robé nada, no vivo en las Lomas, y no me gané un descuento vitalicio con ninguna aerolínea (O.K. Argentina me salió de a grapa, esa se las concedo). No le debo nada a nadie. ( y si sí, vengan y cóbrenme de una vez, que no me acuerdo).
Saber “buscarle” es definitivo al momento de lograr algo, ¿no creen? Conozco a más de uno que quiere su camioneta del año, su casita en la Condechi, su pantalla plana y su iPhone, pero no quiere mover un dedo. “Que me salga en las papitas, que me lo dé alguien más”. Seamos más congruentes, por favor.

Adonde voy con todo esto… ¡ah, si! A que busco gente con enfoque, con ganas, no aún consumidos por una rutina y el “ahí se va, a ver que sale”. Razones, no excusas. No importa que tan mala onda fueron tus compañeros de la escuela y cuanto se burlaron de tí. No importa lo que tus padres pudieron o no darte en su momento. No importa en que barrio creciste, ni en que barrio vives ahora. Si algo se quiere de verdad, lo vamos a buscar ahora, no hace 5 años; encontraremos los medios para encontrarlo, no las excusas para no tenerlo.
SE BUSCA BANDA QUE PIENSE IGUAL.